No es un secreto, aunque siembre hay que recordar que los políticos dicen una cosa y hacen otra, por eso esto es lo que se sabe al día de hoy: la relación entre Donald Trump, Israel y Siria acaba de entrar en una fase totalmente nueva. Trump le pidió públicamente a Netanyahu que deje de intervenir militarmente en Siria.
¿Por qué? ¿Y qué riesgos tiene esto para la seguridad de Israel? De acuerdo a lo que se dice desde las calles de Israel, podemos adivinar tres escenarios partiendo de lo que hoy sabemos.
Trump quiere reconstruir Siria como un “estado normalizado” y usarlo como pieza clave en su mapa diplomático para estabilizar Oriente Medio. Por eso presiona a Israel para que reduzca ataques en territorio sirio. En su visión, una Siria funcional —y quizá un futuro acuerdo entre Siria e Israel— es más útil que una guerra silenciosa interminable.
Pero Israel no lo ve tan optimista.
Para Trump, detener ataques facilita negociaciones.
Para Israel, detener ataques puede abrir la puerta a nuevas amenazas en su frontera norte: milicias, bases de inteligencia hostil o transferencias de armas hacia Líbano. Esta tensión está generando fricción real entre Washington y Jerusalén.
Primer escenario: un acuerdo limitado, con Israel reduciendo ataques y Siria aceptando una zona de seguridad tipo “buffer zone” cerca de la frontera. Esto reduciría tensiones, permitiría a Siria reconstruirse y daría una imagen de estabilidad regional.
Riesgo: Israel teme que Siria no cumpla, o que Irán intente infiltrarse igual. Probabilidad según la IA: 35%.
Segundo escenario, y el más probable:
Israel sigue atacando de forma selectiva cuando ve amenazas concretas. Trump protesta, la Casa Blanca envía mensajes duros… pero la cooperación estratégica sigue intacta.
Riesgo: una escalada accidental o un gran choque diplomático. Probabilidad: 40%.
Tercer escenario:
Una operación israelí provoca bajas importantes y Siria —o milicias apoyadas por Irán— responde. Esto puede activar a Hezbolá, abrir un frente doble y obligar a Israel a movilizar reservas.
Riesgo: un conflicto regional serio con consecuencias económicas y militares.Probabilidad: 25%.
En resumen:
Trump no le está dando “órdenes” a Israel, pero sí está cambiando el terreno diplomático, y eso empuja a Netanyahu a mover fichas rápido.
Por cierto, Trump ha invitado a Netanyahu a la Casa Blanca. ¿Recuerdan cómo le fue a Zelensky? ¿Será una trampa para Netanyahu?
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