En una carrera contra el tiempo, Israel atacó a Hamás en sus guaridas en escuelas, hospitales, casas, todo para encontrar a los rehenes, todo para liberarse de un enemigo que usaba ciudadanos como escudo.
Ahora Gaza está sepultada bajo 68 millones de toneladas de escombros. Una devastación tan grande que podría tardar años en retirarse. ¿Quién va a pagar la reconstrucción… si hasta Catar dice que no piensa hacerlo?
Según un informe reciente del Wall Street Journal, la destrucción acumulada en Gaza equivale a más de 186 veces el peso del Empire State Building. Escombros que bloquean calles, hospitales, escuelas… y que podrían tardar entre 5 y 7 años solo en ser removidos.
Hasta ahora, apenas se ha limpiado una fracción mínima. El resto sigue ahí: concreto, acero, restos explosivos.
Más del 80% de las edificaciones en la Franja están destruidas o dañadas. Hablamos de 123.000 edificios colapsados, y otros 75.000 con daños severos.
El problema no es solo técnico: faltan máquinas, faltan equipos de ingeniería, hay municiones sin explotar y accesos cortados. Es una operación de limpieza que, en cualquier otro lugar del mundo, requeriría una coalición internacional masiva.
Y ahora viene lo más difícil: el dinero. Según estimaciones internacionales, reconstruir Gaza podría costar entre 52.000 y 70.000 millones de dólares.”
Eso no es solo reconstruir casas: hablamos de carreteras, redes eléctricas, sistemas de agua, hospitales, escuelas, y una infraestructura entera que prácticamente hay que levantar desde cero.
Pero el panorama financiero acaba de complicarse aún más. El primer ministro de Catar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, anunció que no piensa financiar la reconstrucción de Gaza.
Dijo textualmente que Catar seguirá enviando ayuda humanitaria, pero no va a ‘pagar por reconstruir lo que otros destruyeron’.
Muy endeble resultó el cariño de Catar por Gaza.
Catar era uno de los principales candidatos a cubrir gran parte de los costos. Era, para muchos, el ‘salvavidas financiero’. Y ahora… ese salvavidas se cortó.
Si Catar dice que no, ¿quién queda?”
¿Los países del Golfo? Hasta ahora, ninguno ha anunciado un compromiso claro. ¿Europa? Bastante ocupada con sus propios problemas económicos. ¿Estados Unidos? Difícil sin un acuerdo político previo.
Gaza no solo necesita reconstrucción física. Necesita un plan, un respaldo internacional, y una respuesta a la exigencia israelí de tener un vecino que no quiera destruirlo, que quiera crecer y convivir en paz.
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