BYRON ARRASA: ¿Por qué Gaza sufre MÁS?

La tormenta Byron ha golpeado Oriente Medio con una fuerza inusual para diciembre. Lluvias intensas, feroces vientos e inundaciones repentinas han puesto en alerta a toda la región.

En Israel, Byron llegó con fuerza desde el litoral mediterráneo. Las autoridades emitieron alertas rojas por riesgo de inundaciones y crecidas repentinas.

El Ejército israelí —las FDI— entró en un confinamiento operativo, limitando movimientos de tropas para evitar accidentes durante el pico del temporal.

Los servicios de emergencia realizaron docenas de rescates, especialmente en la costa y el centro del país. Varias carreteras quedaron cortadas por inundaciones y árboles caídos.

En Netanya, un hombre de 53 años fue encontrado muerto, probablemente por hipotermia, y dos niñas resultaron con heridas leves cuando un árbol cayó sobre el patio de una escuela en Rishon LeZion.

Byron también ha presionado las redes eléctricas y de agua, obligando a los municipios a trabajar sin descanso para evitar cortes mayores.

En Gaza, el impacto ha sido devastador.

Cientos de miles de personas viven en tiendas de campaña improvisadas tras meses de conflicto.

La tormenta Byron ha inundado campamentos enteros, destruyendo refugios ya frágiles. El agua se mezcla con aguas residuales y basura, elevando el riesgo de enfermedades.

Una bebé de ocho meses murió por frío e hipotermia en Khan Younis, y varias estructuras dañadas colapsaron por la lluvia.

La situación es especialmente grave porque la infraestructura de drenaje está destruida o no existe. Y aunque Israel controla la entrada de mercancías y seguridad, la administración interna de Gaza recae en Hamás, cuya mala gestión, desvío de recursos y priorización militar ha dejado a la población sin sistemas adecuados de protección frente a desastres naturales.

En un territorio donde millones dependen de ayuda humanitaria, una tormenta como Byron multiplica la vulnerabilidad.

Israel y Gaza comparten el mismo cielo y la misma tormenta, pero no las mismas condiciones para afrontarla.

En Israel, las instituciones de emergencia, la infraestructura y las comunicaciones funcionan y pueden mitigar daños.

En Gaza, donde la guerra ha destruido barrios enteros y donde Hamás priorizó túneles y fortificaciones sobre hospitales y drenaje, la población civil queda expuesta a cada golpe del clima.

Esto no es propaganda: es una lectura factual.

La naturaleza golpea a todos por igual, pero las condiciones creadas por decisiones humanas determinan quién sufre más.


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Ricardo Silva: