¿Había judíos en Persia?

En los albores del siglo VI a.e.c., un hombre llamado Ciro el Grande emergió de la llanura de Persia como quien despierta a un gran río dormido. Tomó la corona de los medos, luego de los lidios y de los babilonios, y fundó el primer gran imperio persa, el más grande que jamás había existido sobre la tierra.

Bajo su mandato, la región que hoy llamamos Irán unió a Oriente con Occidente, y lo hizo bajo ideales de tolerancia, que lo convirtieron en el amado rey persa, aquel que permitió a los judíos volver a Jerusalén. Ciro fue admirado por muchos y se convirtió en el protagonista de historias y leyendas.

Tras la muerte de Ciro, Cambises logró extender su poderío hasta Egipto. Años más tardes, un nuevo gobernante llegó para organizar Persia mejor que nunca, dividió el territorio en satrapías, que no eran otra cosa más que simples provincias, pero le dio a cada una de ellas un dirigente, el cual gobernó bajo una estructura de derechos y leyes.

Pero Darío I sería más bien recordado como un tejedor que ató los hilos del mundo, pues bajo su reinado, se construyeron caminos que cruzaban montañas, ríos y valles, senderos que permitieron a los pueblos comerciar y comunicarse.

Al mismo tiempo Darío I levantó palacios en Persépolis y en Susa, de este modo Persia talló en mármol toda su belleza y Darío escribió su nombre en la historia con una particular grandeza.

Hoy en día, los turistas quedan asombrados al admirar Persépolis aunque sean solo ruinas, pues sus columnas, todavía erguidas, nos cuentan orgullosas sobre su pasado de gloria.

Con el paso de los siglos, Persia se transformó: primero bajo los partos, y luego Alejandro Magno llegó como el gran conquistador, fue entonces cuando los persas tuvieron que soportar el dominio extranjero bajo el mandato griego, pero a pesar de ello, la cultura persa nunca se perdió.

La dinastía sasánida restauró el orgullo y los pueblos iranios recuperaron su autonomía. El zoroastrismo se estableció como religión oficial, y con su concepto de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones el imperio sasánida se convirtió en el intermediario entre Roma, India y China. De este modo, Persia se volvió faro de luz en la antigüedad tardía, creando lenguas que todavía son habladas hoy en día.

En aquel tiempo, los judíos persas vivían bajo un sistema de autonomía interna, con sus propios tribunales y autoridades comunitarias.

Este florecimiento formó las bases para que siglos después, en esta misma región se desarrollara en Talmud de Babilonia, una de las obras centrales del judaísmo rabínico.


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio

Nadia Cattan: