El atentado terrorista en Bondi Beach, Australia, deja desnudo al irresponsable e indolente Primer Ministro de Australia, Anthony Albanese, que ha convertido a Australia en una zona de máximo peligro para su comunidad judía.
Anthony Albanese ha sido el típico político cobarde que siempre trata de quedar bien con todos, menos con los judíos. O, más bien, quedar bien con todos, especialmente con los enemigos de los judíos.
Su política ha sido de una total displicencia hacia el extremismo islámico.
Se le hicieron cualquier cantidad de advertencias sobre los riesgos que implicaba el auge del antisemitismo en Australia.
No hizo nada para evitarlo.
Se le hicieron cualquier cantidad de advertencias sobre los riesgos de seguir recibiendo como refugiados a musulmanes provenientes de zonas en donde prolifera el yihaidismo.
No hizo nada para cambiar la situación.
Este día, terroristas musulmanes abrieron fuego en la celebración de Janucá organizada por Jabad en Bondi Beach, Sydney (Australia). Hay decenas de víctimas, y en este momento no se ha hecho oficial el saldo de fallecidos y heridos. Se habla de hasta diez víctimas mortales, y por lo menos veinte personas con heridas de bala.
Tampoco queda claro el número de atacantes, pero al parecer fueron tres. Uno fue desarmado por un judío asistente al evento, y parece ser que pocos minutos después fue eliminado por la policía. Otros dos habrían sido arrestados, uno de ellos gravemente herido. Y según reportes en curso, se rumora que la policía australiana está desactivando un artefacto explosivo que había sido colocado cerca del lugar donde Jabad de Sydney organizó el festejo.
Como puede verse, era un atentado que planeaba tener grandes alcances y causar el máximo número de víctimas posibles.
¿Cómo pudo organizarse semejante ataque? No es cualquier cosa.
Pero no hay nada de qué extrañarnos. La política sistemática de Anthony Albanese ha sido la de defender a los extremistas musulmanes en nombre de no fomentar la islamofobia, y permitir que la retórica de odio hacia los judíos e Israel florezca sin freno alguno.
Anthony Albanese debe renunciar a su cargo, si acaso le queda un gramo de decencia.
Su fracaso como líder político es evidente, y por culpa de él y del gobierno laborista australiano, ser judío en Australia ahora es sinómino de un riesgo mortal.
No lo vamos a olvidar, ni lo vamos a perdonar.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio