El ministro israelí Almog Cohen afirmó este miércoles en un discurso ante la Knéset que un agente del Shin Bet estuvo en la Franja de Gaza la noche anterior a la masacre del 7 de octubre.
Según Cohen, la información recibida sobre una reunión inusual de terroristas de Nukhba no se comunicó a los funcionarios pertinentes.
Cohen declaró: «Ronen Bar no les dice a los ciudadanos de Israel que a las 3:30 am de ese maldito día, había un agente en la Franja de Gaza, un agente con el nombre en clave ‘Sardina Verde‘».
Bar, exjefe del Shin Bet, se convirtió en una figura non grata para el gobierno de Netanyahu luego del 7 de octubre debido a sus críticas a la administración tanto sobre el ataque de Hamás como en el desarrollo de la guerra.
Cohen alegó que el agente llamó a su coordinador y le informó que los terroristas de Nukhba se estaban reuniendo a las 3:30 am en mezquitas.
Residente de Ofakim y quien luchó activamente contra los terroristas durante el ataque, cuestionó por qué esa información no se transmitió a tiempo y dijo: «¿Por qué nadie la transmitió? ¿Por qué tuvimos que morir en las calles?».
El ministro hizo estas declaraciones durante la sesión de este dia en la Knéset en la que se avanzó la iniciativa de ley del gobierno de Netanyahu para una investigación sobre el 7 de octubre.
La propuesta del gobierno para esta investigación es totalmente rechazada por la oposición, debido a que no está encuadrada en los marcos de una Comisión Estatal de Investigación, el órgano más poderoso de indagatorias públicas en Israel.
El gobierno de Netanyahu se opone a dicha Comisión Estatal de Investigación debido a que en esta es el Poder Judicial, al que es abiertamente hostil, y no el Poder Ejecutivo el que tiene un peso significativo en su conformación.
La iniciativa del gobierno exige una mayoría de 80 de los 120 diputados para nombrar un comité de investigación de seis miembros y a su presidente.
Si no se llega a un acuerdo después de dos semanas, tanto la oposición como la coalición podrían seleccionar a tres miembros cada una, a quienes se unirían cuatro miembros supervisores en representación de las familias de las víctimas.
La propuesta establece que si la coalición o la oposición no cooperan en el proceso o no logran ponerse de acuerdo sobre un candidato, el presidente de la Knéset elegirá en su lugar, lo que otorga al gobierno un control efectivo, ya que la oposición se ha comprometido a boicotearla.
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