Los enfrentamientos en Alepo estallaron esta semana después de que combatientes del Ejército Nacional Sirio (ENS), respaldado por Turquía, atacaran los barrios de mayoría kurda de Sheikh Maksoud y Ashrafiyeh. Las fuerzas de seguridad kurdas, Asayish, respondieron al fuego. La agencia estatal siria SANA acusó a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) de haber iniciado los ataques.
Los incidentes ocurrieron poco después de la visita del ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, a Damasco. Durante el encuentro con su homólogo sirio, Assad Shibani, Fidan criticó la falta de avances en las negociaciones para integrar a las FDS en las fuerzas armadas del Gobierno de Transición Sirio y las acusó de coordinarse con Israel, una afirmación sin pruebas que busca deslegitimarlas políticamente.
Desde marzo existe un acuerdo que plantea la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias en el nuevo ejército sirio antes de fin de año, pero las negociaciones permanecen bloqueadas. Las FDS reclaman autonomía y un sistema descentralizado, mientras que el gobierno de Damasco —de orientación islamista y centralista— insiste en un modelo unitario y árabe. La brecha ideológica hace improbable una unificación pacífica.
Soldados de las Fuerzas Democraticas Sirias (FDS) se sitúan frente a los detenidos antes de la primera operacion de intercambio entre las FDS y el gobierno sirio en Alepo, Siria, el 3 de abril de 2025. (Credito: REUTERS/MAHMOUD HASSANO)
El proceso de consolidación del presidente Ahmed al-Sharaa, que había comenzado con fuerza tras su toma de poder, se ha visto empañado por episodios de violencia sectaria y denuncias de abusos cometidos por milicias progubernamentales. Estas acciones provocaron sanciones internacionales y aumentaron la desconfianza hacia el nuevo régimen.
La cooperación entre Estados Unidos y las FDS, así como la presencia de tropas y prisioneros del ISIS bajo custodia kurda, limita las posibilidades de una ofensiva turca o de Damasco sin el consentimiento de Washington. Por ahora, el equilibrio de fuerzas y la falta de confianza mutua apuntan a una prolongación del estancamiento, con posibles enfrentamientos locales en los próximos meses.
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