Nicolás Maduro: del volante de autobús al fin del chavismo

Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la toma de posesión. (Ctxt) Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la toma de posesion.

Durante más de una década, el presidente venezolano fue el rostro de un país en crisis. El exconductor de autobús que sucedió a Hugo Chávez en 2013 gobernó Venezuela con mano dura, aferrado al poder mediante elecciones cuestionadas, represión política y un discurso antiestadounidense que lo convirtió en símbolo y sombra del chavismo.

Su historia dio un giro inesperado el 3 de enero de 2026, cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció su captura y expulsión del país, tras años de tensiones y acusaciones de narcotráfico y corrupción.

El heredero del “comandante”

Maduro nació en Caracas en 1962, hijo de un sindicalista. Se formó en el sindicalismo del transporte y fue conductor de autobús antes de ingresar en la política bajo el amparo de Chávez, quien lo promovió hasta convertirlo en canciller y luego en su sucesor. Tras la muerte del líder bolivariano en 2013, ganó por un margen mínimo unas elecciones ya entonces disputadas.

A diferencia del carismático Chávez, Maduro cultivó un estilo rígido y autoritario. Gobernó con el apoyo de las fuerzas armadas y su esposa, Cilia Flores, mientras sofocaba la disidencia y desmantelaba la independencia de los poderes públicos.

Represión y crisis

Su gobierno estuvo marcado por la represión a la oposición, la crisis económica y el aislamiento internacional.
Organismos de derechos humanos documentaron torturas, ejecuciones y detenciones arbitrarias. En 2017 y 2019, protestas masivas dejaron cientos de muertos. Pese a las condenas de la comunidad internacional, Maduro logró ser reelegido en 2018 y nuevamente en 2024 en procesos denunciados como fraudulentos.

La ONU señaló que su régimen intensificó las tácticas represivas, con más de 2.000 detenidos tras las protestas poselectorales de 2024. Ese mismo año, el colapso económico alcanzó niveles dramáticos: más del 80 % de la población vivía en pobreza y el 53 % en pobreza extrema.

Su permanencia en el poder coincidió con el éxodo de unos 7,7 millones de venezolanos, la mayor migración de la historia reciente de América Latina.

Choque con Washington

Maduro convirtió su enfrentamiento con Estados Unidos en el eje de su discurso. Acusó a Washington de librar una “guerra económica” para apoderarse del petróleo venezolano, mientras sus aliados lo presentaban como un líder antiimperialista al estilo de Fidel Castro.

Estados Unidos, sin embargo, lo acusó de narcotráfico y vínculos con el crimen organizado, y llegó a ofrecer 50 millones de dólares por su captura. En 2025, la administración Trump intensificó las sanciones y operaciones encubiertas, que culminaron con su detención en una operación internacional aún rodeada de secretismo.

El final del ciclo

Maduro, que solía cantar salsa en actos públicos y usar el humor para desafiar a sus críticos, vio cómo su popularidad se derrumbaba en sus últimos años. Su tercer mandato, iniciado en enero de 2025, fue desconocido por buena parte de la comunidad internacional.

La captura del mandatario cierra un capítulo clave en la historia reciente de Venezuela: el del chavismo transformado en autocracia.
Para sus partidarios, fue un resistente frente al imperialismo; para sus detractores, un dictador que llevó al país al colapso.

Tras doce años de poder, el conductor de autobús que desafió a Washington terminó siendo derrocado por la misma presión internacional que durante años juró resistir.

Fuente: The Times of Israel

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