El liderazgo de Irán se enfrenta a un desafío creciente, ya que la inestabilidad interna coincide con una mayor presión militar externa, reportó The New York Times.
Durante años, la República Islámica ha recurrido a la fuerza para reprimir las protestas a nivel nacional.
La ola actual, que ya entra en su segunda semana, aún no ha alcanzado la escala de los grandes levantamientos de 2019 o 2022, pero ha inquietado a altos funcionarios.
Los disturbios se deben principalmente a las dificultades económicas, mientras que Teherán se enfrenta simultáneamente a la amenaza de una nueva confrontación con Israel y Estados Unidos.
Se describe a los funcionarios iraníes como carentes de una estrategia clara para abordar ambas crisis.
El informe afirma que el gobierno no ha dado indicios de estar dispuesto a hacer concesiones en su programa nuclear que puedan aliviar la presión de Israel y Estados Unidos o reducir la probabilidad de nuevas acciones militares.
El presidente Donald Trump advirtió públicamente que Estados Unidos respondería si las autoridades iraníes asesinaban a “manifestantes pacíficos”, declarando que Washington está “listo para actuar”.
Funcionarios israelíes también han expresado su apoyo a los manifestantes, y miembros del gobierno han emitido declaraciones públicas respaldando las protestas.
El informe de The New York Times afirma que el liderazgo iraní se vio aún más afectado por la reciente acción militar estadounidense contra Venezuela, un estrecho aliado iraní, considerándola una señal de la disposición de Washington
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