Irving Gatell/ ¿Qué sigue para Venezuela?

El mundo fue sacudido este sábado con la noticia de que, por medio de un operativo cuya ejecución fue perfecta, Estados Unidos arrestó a Nicolás Maduro, lo extrajo de instalaciones de máxima seguridad, y lo trasladó a Nueva York, donde será juzgado por narcotráfico y terrorismo. ¿Qué sigue para Venezuela?

La situación en Venezuela, desde el sábado, ha provocado un desconcierto doble en prácticamente todo el mundo. El primero, por la facilidad con la que Estados Unidos anuló las defensas militares venezolanas (equipadas con tecnología rusa y china que no representaron ningún problema) y pudo extraer a Nicolás Maduro de un refugio pretendidamente de máxima seguridad; y el segundo, porque tras el arresto del dictador no parece que Donald Trump ni Marco Rubio quieran que Edmundo González tome posesión de la presidencia del país sudamericano.

Por el contrario: Han permitido que Delcy Rodríguez, vicepresidente de Venezuela, tome el control de la situación (aunque en condiciones de mera transición).

No es particularmente difícil entender qué pasa. A Estados Unidos no le interesa que Venezuela se convierta en una zona de caos. La experiencia en Siria ha sido muy aleccionadora: Un régimen que cae, un presidente que pierde el poder (aunque Assad fue más listo que Maduro, y huyó a Rusia cuando todavía podía hacerlo), y una situación caótica que puede derivar en guerra civil (si no ha ocurrido eso, es porque Israel ha mantenido a raya a los grupos yijaidistas).

Si en este momento se le dejara la presidencia a Edmundo González (un político más bien gris), los grupos leales a Maduro podrían convertir a Venezuela en un infierno.

Por eso se ha preferido la transición lenta, pero controlable. Delcy Rodríguez ha quedado a cargo de las funciones de presidente, pero no tiene mucho margen de acción. O colabora (eufemismo de “se somete”) a las órdenes estadounidenses, o los bombardeos y los operativos se repetirán.

Ella misma hizo un comunicado en el que habla abiertamente de colaborar con la administración Trump para garantizar la paz y estabilidad de Venezuela. Marco Rubio, un día antes, ya había señalado que Delcy iba a colaborar.

Esto deja abierta una sospecha inevitable: ¿Será que Delcy Rodríguez y Padrino López traicionaron y entregaron a Maduro? Al principio se sospechó que incluso Diosdado Cabello pudo haber sido parte del complot, pero el distanciamiento y las fricciones que ha tenido con Delcy a lo largo de este día apuntan a que no.

Así, el rompecabezas se sigue armando, y muchos prevén que el fin de Diosdado está cerca. De ser así, Delcy Rodríguez y Padrino López se harían cargo de la transición hasta entregar el poder y, muy probablemente, después podrán optar por un exilio tan “cómodo” como el de Bashar al-Assad.

Dos cosas parecen claras: Una, que falta mucho para que María Corina Machado pueda asumir su rol como líder de la oposición convertida en presidente de la república. Y dos, que eso no afecta en nada el hecho de que Venezuela está a punto de pasar a la órbita de los Estados Unidos.

Trump le ha ganado el pulso a China y a Rusia, que no están nada contentos, pero que tampoco tienen mucho que hacer.

Un último hecho a considerar es que con Maduro se acaba algo más que un régimen narco-terrorista.

Se acaba el marxismo como proyecto político y económico.

Tras la caída de la URSS en 1991, Hugo Chávez resucitó al moribundo marxismo y trató de construir un bloque continental que implementar lo que él mismo llamó “el socialismo del siglo XXI”. Sobra decir que su proyecto fue un fracaso total. Venezuela, de ser uno de los países más ricos del mundo, pasó al desastre total.

Después de varios años de vaivenes electorales, el triunfo de Javier Milei en Argentina hace casi dos años vino a ser el parteaguas regional que reacomodó las cosas. Desde entonces, la izquierda latinoamericana no ha ganado ninguna elección, y acaso las derrotas más dolorosas las tuvieron en Bolivia y Chile.

Ahora, con el desmoronamiento del régimen venezolano, lo último que le queda al marxismo duro es Cuba y Nicaragua. No es necesario explicar que la realidad económica en México y Brasil hace que sea imposible definir a estos dos países como “marxistas”.

Sobra decir que Cuba y Nicaragua podrían estar heridos de muerte. Sin el apoyo venezolano no tienen manera de defenderse, y la caída del régimen cubano sería el evento emblemático que dejaría a las teorías económicas de Marx en el basurero de la historia.

Pero ojo: Eso sólo sería lo emblemático.

La verdadera derrota ya ocurrió.

El legado de Hugo Chávez está aniquilado.


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Irving Gatell: Nace en 1970 en la Ciudad de México y realiza estudios profesionales en Música y Teología. Como músico se ha desempeñado principalmente como profesor, conferencista y arreglista. Su labor docente la ha desarrollado para el Instituto Nacional de Bellas Artes (profesor de Contrapunto e Historia de la Música), y como conferencista se ha presentado en el Palacio de Bellas Artes (salas Manuel M. Ponce y Adamo Boari), Sala Silvestre Revueltas (Conjunto Cultural Ollin Yolliztli), Sala Nezahualcóyotl (UNAM), Centro Nacional de las Artes (Sala Blas Galindo), así como para diversas instituciones privadas en espacios como el Salón Constelaciones del Hotel Nikko, o la Hacienda de los Morales. Sus arreglos sinfónicos y sinfónico-corales se han interpretado en el Palacio de Bellas Artes (Sala Principal), Sala Nezahualcóyotl, Sala Ollin Yolliztli, Sala Blas Galindo (Centro Nacional de las Artes), Aula Magna (idem). Actualmente imparte charlas didácticas para la Orquesta Sinfónica Nacional antes de los conciertos dominicales en el Palacio de Bellas Artes, y es pianista titular de la Comunidad Bet El de México, sinagoga perteneciente al Movimiento Masortí (Conservador). Ha dictado charlas, talleres y seminarios sobre Historia de la Religión en el Instituto Cultural México Israel y la Sinagoga Histórica Justo Sierra. Desde 2012 colabora con la Agencia de Noticias Enlace Judío México, y se ha posicionado como uno de los articulistas de mayor alcance, especialmente por su tratamiento de temas de alto interés relacionados con la Biblia y la Historia del pueblo judío. Actualmente está preparando su incursión en el mundo de la literatura, que será con una colección de cuentos.