LA TORA Y LOS CAMBIOS DE GOBIERNO
«Y un nuevo Faraón asumió el poder en Egipto, que no reconocía a Yosef» (Éxodo 1:8)
La Torá no es moderna; es eterna. Identifica y nos muestra patrones que se repiten en lo social y también en lo político.
Al comienzo de la parashá de esta semana, Shemot, la Torá nos dice:
“Y asumió un nuevo rey en Egipto, que ignoraba a Yosef” (Éxodo 1:8).
Este nuevo faraón, que pertenecía a una nueva dinastía, no fue solo un cambio de administración. Fue un giro radical. No quería a los judíos; pretendía reescribir la historia y borrar la memoria de las impresionantes contribuciones de Yosef y de sus descendientes en Egipto. Su meta final era eliminarlos. Y para eso diseñó un plan maestro.
El primer paso fue demonizarlos: cambiar la opinión de los egipcios sobre los judíos y antagonizarlos, señalarlos como ciudadanos con doble lealtad, aliados del enemigo, potenciales traidores.
La segunda etapa —la primera medida concreta — fue imponer nuevos impuestos a los judíos, con la clara intención de debilitarlos económicamente.
“Por eso les impusieron supervisores de tributos, con el fin de debilitarlos con impuestos laborales…” (Éxodo 1:11).
La primera resolución del Faraón contra los hijos de Israel no fue la violencia directa, sino una carga impositiva diferencial: un sistema de trabajos forzados que no se le exigía a nadie más, todo dentro de un marco legal aceptado por la estructura política egipcia.
Este impuesto fue presentado con corrección política; no como un castigo ni como una agenda personal del Faraón contra los judíos, sino como una necesidad “nacional” que, supuestamente, beneficiaría al ciudadano egipcio promedio.
Pero la Torá revela la verdadera intención del faraón cuando dice explícitamente:
“לְמַעַן עַנֹּתוֹ בְּסִבְלֹתָם” — “para debilitarlos mediante esas cargas [impositivas]”.
La tercera y última etapa para afectar a la población judía fue intentar disminuir su número, reducirlos demográficamente, primero con trabajos forzados y luego haciendo “desaparecer” a los varones recién nacidos sin que se note .
Así, de forma astuta y legal —“הבה נתחכמה לו”— el Faraón intentó frenar la presencia y la influencia judía en Egipto.
¿IMPUESTO A LOS JUDÍOS?
En Nueva York, el 1º de enero asumió un nuevo alcalde, Zohran Mamdani. Desde entonces, una parte significativa de la comunidad judía —la más grande del mundo, con aproximadamente 1,5 millones de judíos— observa con inquietud una serie de decisiones, discursos y prioridades del nuevo alcalde que despiertan un temor concreto: el desplazamiento de los judíos de Nueva York.
Una de las primeras medidas tomadas por Mamdani, el mismo día que asumió, fue revocar una orden ejecutiva que prohibía a las instituciones de la ciudad participar en boicots o desinversiones contra Israel (BDS). El nuevo alcalde no tiene reservas ni escrúpulos al hablar directamente contra Israel. Pero se cuida mucho de distinguir entre “judíos” y “sionistas”. Los “judíos que reniegan de Israel”, especialmente los judíos woke que votaron por Mamdani, son considerados los buenos. Los sionistas son los judíos que se identifican con el Estado de Israel, y pueden ser directa o indirectamente demonizados o intimidados, bajo la acusación de que Israel es un Estado genocida o de que el apoyo a Israel va contra los intereses nacionales de EE.UU., etc.
Luego, y casi copiando al Faraón, hay señales de que se vienen nuevos impuestos en Nueva York, dirigidos hacia un sector específico de la población. The New York Post destacó que las propuestas del nuevo alcalde apuntan a un aumento significativo de impuestos en los “barrios blancos”.
El señalamiento, parece ser por perfil, no solo por ingresos. También lo dijo de manera explícita la nueva secretaria de Vivienda de Mamdani, Cea Weaver:
“Vamos a pasar de tratar la propiedad privada como un bien individual, a tratarla como un bien colectivo. Las familias de ciudadanos blancos, en especial, se verán afectadas”.
Los nuevos impuestos a la propiedad que se esperan y las regulaciones de alquiler, ¿Cuánto afectarán a la comunidad judía? Muchos judíos de Nueva York hablan de mudarse, –algunos ya han emigrado de la ciudad. Obviamente, esta no es una medida explícitamente “antisemita”, pero los efectos migratorios sobre la comunidad judía pueden ser reales.
¿OBJETIVO FINAL?
Este paquete de medidas que podría causar la disminución demográfica de la comunidad judía de Nueva York se complementa con nuevas políticas que consolidan a New York como una “ciudad santuario o refugio”. Es decir, que Nueva York no va a colaborar con los agentes federales del ICE (autoridades migratorias) y que harán todo lo posible para que no se detenga ni se expulse a inmigrantes ilegales.
La nueva Nueva York de Mamdani también expandirá los servicios legales para indocumentados, les concederá rentas subsidiadas y multiplicará los servicios gratuitos en educación y salud para este sector, promoviendo así la llegada masiva de nuevos inmigrantes legales e ilegales a la ciudad.
¿Utilizará Mamdani estos beneficios para incentivar la llegada de más musulmanes a Nueva York y transformar así a esta ciudad históricamente judía, en una ciudad como Londres, París o Bruselas, donde se multiplican las mezquitas y se cierran las sinagogas?
En estas capitales europeas, las comunidades judías no fueron expulsadas formalmente, pero muchos judíos emigraron porque la nueva población islamista trajo hostilidad hacia los “sionistas” y volvió la vida judía “visible” difícil y peligrosa. El proceso de “reemplazo poblacional” (population replacement = Jews out, Muslims in) fue gradual, silencioso y legal.
EL EGIPTO DEL FARAON Y NYC
Esta comparación entre Egipto y Nueva York puede parecer exagerada, o pesimista Pero se basa en un escenario posible considerando las primeras medidas del nuevo alcalde y la historia que relata nuestra parashá.
Pero existe otro posible escenario, más optimista. La Torá menciona cual fue la primera reacción de los judíos ante las medidas antijudías del Faraón:
“ los hijos de Israel, cuanto más eran oprimidos, más se multiplicaban y más se fortalecían”
En los momentos difíciles, los judíos se solidarizan entre sí, nos unimos y crecemos en fuerza y en número. “וכאשר יענו אותו כן ירבה וכן יפרוץ”
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