Gabriel Ben-Tasgal / El Péndulo de Ciro y Alí: La sed de justicia de un pueblo enamorado de sus revoluciones

Para entender lo que está ocurriendo hoy en las calles de Irán, no basta con mirar las noticias; hay que mirar el reloj de la historia, uno que no avanza en línea recta, sino que oscila como un péndulo eterno entre dos almas: la identidad persa preislámica y la identidad musulmana chiita.

Irán es, quizás, el único país del mundo que ha perfeccionado el arte de la revolución. No las teme; las busca. Como un organismo que necesita fiebre para expulsar una infección, el pueblo iraní recurre a la revuelta cada vez que el péndulo se queda trabado en un extremo, olvidando su naturaleza dual.

El Péndulo de las Identidades: Del Trono a la Mezquita

Irán no empezó con el Islam. Antes de la llegada de los árabes, existía un imperio que se extendía desde la India hasta Grecia, un pueblo con una lengua indoeuropea (el farsi) que hoy, milenios después, sigue siendo el pilar de su hogar.

El Alma Persa (Ciro el Grande): Es la identidad de la gloria imperial, de Persépolis, de la tolerancia de Ciro y la valentía de Jerjes. Es una identidad ligada a la tierra, a la lengua y a un pasado donde Irán era la luz del mundo.

El Alma Chiita (El Imán Huséin): Tras la conquista árabe, Irán no se convirtió simplemente al Islam; lo transformó. Abrazó el chiismo, una rama que elevó la figura del mártir, del oprimido que se rebela contra el tirano. La narrativa del Imán Huséin en Kerbala es, en esencia, la historia de una revolución contra la injusticia.

Un pueblo que ama las revoluciones

Lo que los analistas extranjeros suelen pasar por alto es que en Irán la revolución es un valor cultural. No es el último recurso; es el mecanismo de corrección de un pueblo que exige coherencia.

  • 1906: La Revolución Constitucional. El pueblo sintió que el Sha era un títere de los extranjeros. El péndulo estaba en el lado de la decadencia monárquica. Resultado:El primer parlamento en Medio Oriente.
  • 1979: La Revolución Islámica. Tras décadas de occidentalización forzada y excesivo énfasis en la identidad persa preislámica por parte de los Pahlavi (que incluso celebraron los 2500 años del imperio ignorando el sentimiento religioso), el péndulo voló violentamente hacia el otro extremo: la teocracia.
  • 2026: La Revolución de la Autenticidad. Lo que vemos hoy es el péndulo buscando el centro. Tras 45 años de un Estado que intentó borrar lo “persa” para dejar solo lo “islámico”, la juventud ha dicho basta.

La sed de Justicia: El motor del cambio

La crónica de este pueblo es la crónica de una búsqueda de justicia (Adalat). Los persas, desde la época de Jerjes y las guerras médicas, han tenido una noción de su propio destino distinta a la de sus vecinos. No son árabes, no son turcos; son iraníes.

Esa “sed de revolución” que vemos en 2026 nace de la sensación de que el contrato social se ha roto. El chiismo les dio la herramienta del martirio y la resistencia; el nacionalismo persa les dio el orgullo de ser una civilización milenaria. Hoy, ambas fuerzas se han unido. Los manifestantes no están renunciando a ser espirituales, están renunciando a que la religión sea la excusa para la opresión, mientras abrazan de nuevo la bandera de Ciro como símbolo de libertad.

Para que la revolución de este año triunfe, el péndulo no debe volar hacia un nuevo extremo de odio o de imitación extranjera. Debe detenerse en ese punto exacto donde un iraní pueda celebrar el Nowruz (el año nuevo persa) y honrar su fe —o su ausencia de ella— sin sentir que una parte de su identidad está traicionando a la otra.

Irán ama las revoluciones porque ama su libertad. Y en este 2026, el pueblo finalmente parece haber entendido que su verdadera fuerza no está en elegir entre Ciro o Alí, sino en ser, por fin, ambos a la vez.
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Gabriel Ben Tasgal: Nacido en Argentina, hoy vive en Israel. Tiene maestría en Ciencias Política de la Universidad Hebrea de Jerusalém y maestría en Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona (España). Es uno de los mayores expertos en politica israeli y Medio Oriente. Director de Hatzad Hasheni (La Cara de la Verdad) desde su fundación en el 2010. Periodista profesional, educador y reconocido orador. Casado y padre de Galit y Eitan, reside en Israel desde 1989. Autor de 300 Preguntas en 300 Palabras: Mitos y realidades sobre el conflicto israelí palestino, un material actual y ágil en donde recorre la naturaleza del conflicto palestino-israelí, su historia y sucesos más importantes. Cada una de las 300 preguntas las responde en sola y únicamente 300 palabras. Un libro imprescindible para comprender el conflicto y, sin lugares a dudas, la base étnico religiosa que divide y enfrenta a los pueblos en el Medio Oriente.