EEUU reitera su rechazo a que Israel se anexe Judea y Samaria

La Casa Blanca reiteró su oposición a la anexión israelí de Judea y Samaria y enfatizó la importancia de mantener la estabilidad en el territorio en un comunicado emitido el lunes en respuesta a la aprobación por parte del gabinete de seguridad israelí de una serie de medidas destinadas a ampliar el control de Jerusalén en las zonas que los palestinos esperan que constituyan su futuro Estado.

“El presidente Trump ha declarado claramente que no apoya la anexión israelí de Cisjordania”, se lee en un comunicado atribuido a un funcionario de la Casa Blanca, enviado a los periodistas que solicitaron comentarios sobre la decisión del gabinete de seguridad del domingo.

“Una Cisjordania estable mantiene a Israel seguro y está en consonancia con el objetivo de esta administración de lograr la paz en la región”, añadió el funcionario de la Casa Blanca.

El comunicado no condenó directamente ni abordó las medidas aprobadas por Israel, que aparentemente violarían los Acuerdos de Oslo al ampliar los poderes administrativos de Jerusalén en zonas de Judea y Samaria que supuestamente están bajo el control de la Autoridad Palestina.

Anunciadas el domingo por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Defensa, Israel Katz, tras ser aprobadas por el gabinete de seguridad, las medidas incluyen permitir a los israelíes judíos comprar tierras directamente en Judea y Samaria y transferir la autoridad sobre los permisos de construcción para los asentamientos judíos en la ciudad palestina de Hebrón de la Autoridad Palestina a Israel.

Además, la reforma refuerza el control israelí sobre dos importantes lugares religiosos en el sur de Judea y Samaria: la Tumba de Raquel, cerca de Belén, y la Tumba de los Patriarcas en Hebrón.

El comunicado de la Casa Blanca del lunes tampoco mencionó si Estados Unidos había expresado su preocupación por la decisión del gabinete de seguridad al gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu.

Anteriormente, Trump había emitido declaraciones igualmente vagas pidiendo estabilidad en Judea y Samaria, en respuesta a las controvertidas decisiones de Israel de expandir los asentamientos en el territorio.

A su regreso al cargo hace un año, Trump indicó que estaba considerando expresar su apoyo a la anexión de Judea y Samaria por parte de Israel.

Pero mientras Israel parecía estar interesado en la medida, los aliados árabes de Estados Unidos expresaron su alarma, indicando que esto podría poner en riesgo su disposición a ayudar en la gestión de Gaza tras la guerra, ya que prácticamente anularía cualquier posibilidad de una solución de dos Estados.

En respuesta, Trump anunció en septiembre que no “permitiría” que Israel se anexara Judea y Samaria. No obstante, al mes siguiente, la Knéset israelí adoptó un par de resoluciones simbólicas que expresaban su apoyo a la medida, lo que enfureció a la administración y, en particular, al vicepresidente estadounidense J. D. Vance, quien se encontraba de visita en el país en ese momento.

Israel ha seguido impulsando una serie de medidas que, según los organismos de control, constituyen una anexión de facto. Sin embargo, Jerusalén ha evitado una acción formal en ese sentido.

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