El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se reunió este lunes en Ginebra con Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), antes de la segunda ronda de conversaciones nucleares indirectas con Estados Unidos que tendrá lugar el martes en la misma ciudad.
Araghchi también se reunirá con el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, cuyo país media en las conversaciones y acogió la primera ronda el 6 de febrero en Mascate. Las negociaciones indirectas involucran a Araghchi, al enviado estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, y al asesor de la Casa Blanca, Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump.
Araghchi, en un mensaje en X, afirmó llegar a Ginebra “con ideas reales para lograr un acuerdo justo y equitativo”, pero enfatizó que la “rendición ante las amenazas” no está sobre la mesa. La reunión con Grossi está prevista para incluir “profundas discusiones técnicas”. Este diálogo se enmarca en un contexto de alta presión, con un despliegue naval estadounidense buscando que Irán contenga su programa nuclear. En respuesta, la marina de la Guardia Revolucionaria de Irán realizó este lunes un simulacro en el estrecho de Ormuz para probar su preparación ante “posibles amenazas de seguridad y militares”, según informó la agencia semioficial iraní Tasnim.
La reanudación de la cooperación con el OIEA llega tras la suspensión iraní de toda colaboración en junio, después de una guerra de 12 días entre Israel e Irán, que incluyó ataques estadounidenses a tres instalaciones nucleares clave iraníes y puso fin a diálogos previos con Washington. Desde entonces, el OIEA ha instado a Irán a explicar el paradero de su reserva de 440 kilos (970 libras) de uranio altamente enriquecido. Araghchi y Grossi se habían encontrado brevemente en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre.
El pasado viernes, Grossi declaró en la Conferencia de Seguridad de Múnich que los inspectores del OIEA habían regresado a Irán tras la guerra de junio, pero sin poder visitar las instalaciones atacadas por Estados Unidos, calificando de “terriblemente difícil” alcanzar un acuerdo sobre la inspección de las plantas de procesamiento.
Previamente, Grossi había advertido a The Associated Press que el arsenal de uranio enriquecido al 60 por ciento de Irán podría permitirle construir hasta 10 bombas nucleares si decidiera militarizar su programa, aunque aclaró que esto no significa que Irán posea ya tal arma.
A pesar de que Irán niega buscar armas nucleares, sus acciones, como el enriquecimiento de uranio a niveles sin aplicación pacífica, la obstaculización de inspectores y la expansión de sus misiles balísticos, generan alarma global. Sus dirigentes han jurado, además, la destrucción de Israel.
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