El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, se enfrentó a gritos con diputados árabes este martes, culpando a la población árabe de matarse entre sí, durante una acalorada reunión del Comité de Finanzas de la Knéset.
Smotrich le gritó a la diputada Iman Khatib-Yassin y a otros legisladores árabes luego de que ella argumentara que su propuesta de un impuesto predial del 1.5% sobre terrenos baldíos perjudicará a miembros de la sociedad árabe que tienen propiedades, y acusó al gobierno de no hacer nada contra el crimen organizado en el sector árabe.
En respuesta, Smotrich preguntó “¿Nosotros somos culpables de que se maten entre ustedes?”.
“¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza!”, gritó Khatib-Yassin, en tanto que el diputado Hamad Amar, (Israel Beitenu), afirmó que el gobierno no asume responsabilidad ante el creciente número de muertos por homicidio.
“¡Eduquen a su público para que deje de asesinar!”, gritó Smotrich. “Empecemos por condenar el terrorismo y la violencia. Definan a Hamás como una organización terrorista”.
El número de muertos por homicidio en las ciudades y pueblos árabes ascendió a 244 en 2023, duplicando la cifra del año anterior. Disminuyó ligeramente en 2024, antes de alcanzar nuevos máximos el año pasado, cuando 252 personas fueron asesinadas.
Este año se perfila aún más mortífero si los asesinatos continúan al ritmo actual. Según el organismo de control Abraham Initiatives, 51 árabes han sido asesinados en Israel en lo que va de 2026. El aumento de la tasa de homicidio en la sociedad árabe se debe en gran medida al crimen organizado y venganza entre las familias.
Políticos locales y líderes religiosos han denunciado la delincuencia que azota sus comunidades, pero la mayoría culpa a las fuerzas del orden, acusando a la policía de no investigar los homicidios cuando las víctimas son árabes.
Tras semanas de protestas y huelgas diarias en la comunidad árabe, decenas de miles se manifestaron el mes pasado en Tel Aviv contra el gobierno y en solidaridad con el sector árabe.
El enfrentamiento del martes en la Knéset se produjo mientras Smotrich intentaba impulsar una serie de reformas económicas vinculadas al presupuesto estatal para 2026, que incluyen la apertura del sector bancario, la flexibilización de aranceles a importaciones de productos lácteos y la imposición de un impuesto de 30 NIS (10 dólares) a cigarrillos electrónicos.
Smotrich afirmó: “No hay impuestos buenos. Ojalá no tendríamos que recaudar impuestos, pero siempre buscamos el impuesto menos malo. De lo contrario, el déficit aumentará y costará más a los ciudadanos de Israel“.
En respuesta, el diputado Moshé Gafni de Yahadut Hatorá argumentó que las reformas económicas de Smotrich no contribuirían a reducir el costo de la vida y “solo perjudicarán a las personas en situación económica difícil”.
El nuevo impuesto también fue criticado por Ilán Gordo, de la Asociación de Contratistas, quien declaró al comité que es injusto que cuando los constructores compran terrenos y no pueden construir durante años debido a la burocracia, tengan que pagar impuestos sobre terrenos no utilizados.
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