Rubén Kaplan / Israel: el amor en tiempos de misiles

Mientras las sirenas antiaéreas advertían sobre nuevos ataques iraníes, una pareja israelí decidió no postergar su boda. Michael y Lior, de Tel Aviv, celebraron su casamiento en un lugar tan inusual como simbólico: el estacionamiento subterráneo del Centro Dizengoff, transformado improvisadamente en refugio y salón de bodas al mismo tiempo.

La ceremonia tuvo lugar en el nivel -4 del estacionamiento, una zona protegida que durante los ataques sirve como refugio para la población. Allí, entre automóviles estacionados y bajo la permanente amenaza de nuevos misiles, familiares y amigos acompañaron a los novios en una escena que evocaba inevitablemente el título de la célebre novela de Gabriel García Márquez, “El amor en los tiempos del cólera”. En este caso, amor en tiempos de misiles.

La jupá fue instalada en ese espacio improvisado, y los invitados bailaron y celebraron pese a las sirenas y a la tensión que domina la vida cotidiana en Israel desde que comenzaron los ataques iraníes. Lejos de suspender la boda, la pareja decidió seguir adelante con su proyecto de vida.

La escena tiene un profundo significado. Israel es un país acostumbrado a vivir bajo amenaza, pero también a no permitir que el miedo paralice la vida. Casarse, formar una familia, celebrar con amigos, son actos que en esas circunstancias adquieren un valor que trasciende lo personal. Son, en cierto modo, una afirmación colectiva de continuidad.

En las imágenes del improvisado refugio se observa también a varias personas acompañadas por sus perros, animales profundamente queridos en Israel y considerados parte natural de la vida familiar. Incluso en medio de la amenaza de los misiles, nadie está dispuesto a abandonar a esos compañeros silenciosos que comparten la vida cotidiana.

Lo acontecido en el estacionamiento subterráneo en Tel Aviv, refleja dos concepciones del mundo profundamente distintas.

El contraste cultural con Irán resulta inevitable. En la República Islámica, los sectores religiosos exégetas de la Sharia, la ley coránica, consideran a los perros animales najis ( impuros) y su tenencia ha sido restringida  al extremo que está estrictamente prohibido pasearlos en espacios públicos, como parque y calles. Asimismo es ilegal llevar perros dentro de automóviles. Si la policía detiene un vehículo con un perro, pueden confiscar tanto al animal como el auto. Incumplir estas normas puede resultar en multas elevadas, arrestos e incluso el decomiso del animal, cuyo destino es incierto.

Tal vez, el matrimonio consagrado en un estacionamiento subterráneo de Tel Aviv, explique mejor que muchos discursos la naturaleza de ambos mundos. De un lado, un régimen teocrático que invierte su energía en la amenaza, los misiles y la retórica de destrucción. Del otro, una sociedad que incluso bajo las sirenas antiaéreas sigue celebrando bodas, formando familias y afirmando, frente al riesgo de muerte, su obstinada voluntad de vivir.

Rubén Kaplan
Periodista y escritor
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