España enfría relaciones con Israel… justo en el aniversario del peor ataque yihadista en España

El gobierno de Pedro Sánchez ha decidido retirar oficialmente al embajador de España en Israel.
Es una de las señales diplomáticas más fuertes antes de romper relaciones.
Pero hay un detalle que ha llamado la atención de muchos analistas de seguridad:

La decisión se formalizó el 11 de marzo.

La misma fecha en que España recuerda el peor atentado terrorista de su historia: los Atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, perpetrados por una célula vinculada a Al Qaeda.
¿Es solo una coincidencia administrativa?
¿Es un mensaje?

Retirar un embajador no es un gesto menor.
En diplomacia, significa que la relación ha entrado en una fase de crisis seria.
Las embajadas siguen abiertas, pero el nivel político baja considerablemente.
En este caso, la tensión entre España e Israel se ha acumulado por varios factores:
el reconocimiento del Estado de Palestina
críticas duras del gobierno español a la guerra en Gaza
y posiciones muy firmes en foros de la Unión Europea.
Pero para entender realmente esta decisión hay que mirar 20 años hacia atrás.

Los atentados del 11 de marzo marcaron profundamente la política de seguridad de España.
El ataque dejó 193 muertos y más de 2.000 heridos, y cambió el clima político del país.
Tras el atentado, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero retiró las tropas españolas de Irak.
Ese momento marcó el inicio de una política exterior diferente.
Desde entonces, muchos analistas consideran que España ha intentado adoptar una postura más prudente y pragmática hacia el mundo árabe.
Esto incluyó:
mayor diálogo diplomático
políticas mediterráneas más activas
y una apuesta por la mediación regional.
En otras palabras, evitar convertirse en un objetivo prioritario del yihadismo internacional.

España tiene razones muy concretas para mantener una relación cuidadosa con el mundo árabe.
Por ejemplo:
la dependencia energética del norte de África,
las relaciones estratégicas con Marruecos y Argelia,
y el papel de España como puente entre Europa y el Mediterráneo.

En ese contexto, apoyar la causa palestina también tiene un valor diplomático importante.
Permite a Madrid mantener influencia política en la región.
Pero también responde a dinámicas internas.
El gobierno de Sánchez depende del apoyo de fuerzas de izquierda como Sumar, que mantienen posiciones muy críticas con Israel.

Ahora volvamos a la pregunta inicial.
¿Es significativo que esta decisión se haya publicado el 11 de marzo?
Lo más probable es que sea una coincidencia administrativa.
Las decisiones diplomáticas suelen publicarse cuando el proceso burocrático se completa.

Pero simbólicamente, la coincidencia resulta llamativa.

Porque el aniversario del 11-M recuerda el impacto del terrorismo yihadista en España.
Y al mismo tiempo, la crisis diplomática actual involucra a Israel, un país que se define como uno de los principales combatientes contra ese mismo tipo de amenazas.
Por eso algunos observadores consideran la coincidencia políticamente macabra, aunque probablemente no fue intencional.

Más de veinte años después del 11-M, la política exterior española sigue influida por aquel trauma nacional.
España intenta mantener equilibrio entre:
La supervivencia política con el respaldo de la izquierda radical,
sus intereses estratégicos en el Mediterráneo,
y su relación con el mundo árabe.

La decisión del gobierno de Sánchez de reducir el nivel diplomático con Israel refleja una sumisión vergonzosa,  como vivir de rodillas.

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Ricardo Silva: