Jacob Magid / Los países del Golfo se opusieron a la guerra con Irán. Ahora, la mayoría quiere que continúe

En un principio, los países del Golfo advirtieron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump que no lance una guerra contra Irán. Ahora, la mayoría pide a Washington seguir atacando al régimen, comentaron a The Times of Israel cuatro altos funcionarios del Golfo Pérsico.

Aún existe cierta frustración con la forma en que Estados Unidos e Israel están lidiando la guerra, pero hay un deseo entre los países del Golfo, en particular los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Baréin y Catar, de asegurar que Irán salga de esta guerra suficientemente debilitado para que deje de ser una amenaza para ellos, aclararon los cuatro altos funcionarios.

Mientras Trump ha expresado repetidamente su sorpresa por la decisión de Irán de tomar represalias contra sus vecinos, incluso atacando objetivos civiles, uno de los funcionarios afirmó que los países del Golfo anticiparon la respuesta y que esta fue una de las razones por las que se opusieron a la guerra.

“También existían serias dudas de que [los ataques] tengan el efecto deseado de poner fin a las actividades desestabilizadoras de Irán en la región”, declaró un alto diplomático del Golfo. Explicó que los líderes regionales sostenían que una solución diplomática era la forma más segura de mantener la seguridad en el Golfo.

Pero Estados Unidos e Israel rechazaron esa opinión y lanzaron las operaciones Furia Épica y Rugido del León, respectivamente, argumentando que solo una acción militar preventiva podía hacer frente a las aspiraciones nucleares de Irán y a su creciente capacidad de misiles balísticos.

Irán respondió no solo atacando a quienes lo atacaban, sino también lanzando repetidos ataques contra los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo: Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Los ataques han causado varias muertes y han interrumpido la producción de petróleo y gas, así como el turismo, ambos pilares económicos vitales para la región.

Se cree que Irán calculó que los ataques llevarían al Golfo a presionar a Trump para lograr un alto al fuego. En cambio, parecen haber tenido el efecto contrario, ya que los países del Golfo han experimentado de primera mano el peligro de permitir que Irán siga siendo una amenaza armada regional.

“Poner fin a la guerra con Irán aún en posesión de las armas que utiliza actualmente para atacar al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) sería un desastre estratégico”, declaró un segundo funcionario.

Sin embargo, no todos los países del CCG comparten esta opinión. Varios funcionarios señalaron a Omán como la excepción más clara a la idea de que la guerra debe continuar.

“Los intereses nacionales tanto de Irán como de Estados Unidos radican en el cese lo antes posible de las hostilidades”, escribió el canciller de Omán, Badr Albusaidi, en The Economist la semana pasada.

Los países que opinan de forma diferente tampoco están igualmente comprometidos con la continuación de la guerra. Dos de los funcionarios del Golfo que hablaron con The Times of Israel señalaron que esta postura se siente con mayor fuerza en los Emiratos Árabes Unidos, mientras que otros países se muestran más indecisos sobre la duración de la campaña militar.

Sin embargo, el reconocimiento de la necesidad de debilitar aún más las capacidades militares de Irán está lo suficientemente extendido como para que varios países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), incluidos Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, estén considerando unirse a los ataques de EE.UU. e Israel contra Irán, comentó el segundo funcionario.

Los cuatro funcionarios estimaron que el régimen de Irán no caerá como resultado de los ataques de Estados Unidos e Israel. No obstante, discreparon sobre el grado de debilitamiento militar necesario para que Teherán deje de representar una amenaza.

“Queremos que esta guerra termine con un Irán despojado de la capacidad de dañar a sus vecino”, afirmó el tercer funcionario.

El segundo funcionario fue más específico e insistió en que la guerra continuará hasta la destrucción de las fábricas de misiles y drones de Irán.

Reconoció que Irán aún tendría los conocimientos necesarios para reabastecer su arsenal, pero insistió en que un daño generacional sería suficiente.

Irán busca una nueva realidad estratégica tras la guerra, en la que Estados Unidos e Israel lo piensen dos veces antes de atacarlo de nuevo”, señaló el funcionario. Recalcó que los países del Golfo desean que Irán lo piense dos veces antes de volver a atacarlos.

El cuarto funcionario se mostró menos optimista sobre la posibilidad de disuadir a Irán lo suficiente y expresó su preocupación por la prolongación de la guerra “hasta un punto en el que los beneficios disminuyan”.

Especuló que los países del Golfo intensificarán sus esfuerzos en tecnología contra drones y de defensa aérea tras la guerra, a fin de estar mejor preparados para afrontar futuros ataques de Irán.

Los cuatro funcionarios coincidieron en que la causa principal de la ira del Golfo es Irán, por usar los ataques de Estados Unidos e Israel como excusa para atacarlos.

Sin embargo, el cuarto funcionario sostuvo que la “inadecuada” planificación de EE.UU. para la represalia de Irán llevará a su país a diversificar sus socios de seguridad en el futuro, en lugar de “depender excesivamente de Estados Unidos“.

Si bien tanto los Emiratos Árabes Unidos como Baréin han indicado que la guerra contribuirá a estrechar los lazos con Israel, los funcionarios rechazaron las especulaciones de que también conduciría a nuevos acuerdos de normalización en el marco de los Acuerdos de Abraham.

El primer funcionario expresó su indignación por la campaña de Israel contra el grupo terrorista Hezbolá en el Líbano, que atacó a Israel en respuesta a la guerra contra su aliado, Irán. Señaló que la ofensiva aérea y terrestre de Israel ha causado daños a civiles y argumentó que el gobierno del Líbano, respaldado por los países del Golfo, también se está viendo perjudicado.

“La región no ha olvidado Gaza“, afirmó el funcionario. “Cualquier buena voluntad que se haya podido generar tras el debilitamiento de Irán se está desperdiciando con las acciones de Israel en el Líbano“.

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