Nos encontramos ante el escenario más peligroso en Oriente Medio de las últimas décadas. La frágil tregua que mantenía un respiro entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel frente al eje iraní se está desmoronando en tiempo real.
El anuncio de la administración Trump sobre un bloqueo naval total en el Estrecho de Ormuz ha cambiado las reglas del juego. No estamos hablando de una simple patrulla; estamos ante el estrangulamiento de la arteria energética del mundo. Irán ya respondió: consideran esto piratería y han puesto sus baterías de misiles de costa en alerta de disparo. La incógnita ya no es si habrá guerra, sino en qué minuto de las próximas horas se disparará el primer proyectil y quién lo hará.”
Mientras esto ocurre en el mar, la vía diplomática está encerrada en un muro de hormigón. Las negociaciones en Islamabad han colapsado oficialmente este domingo. Aunque se hablaba de un borrador de acuerdo, la exigencia de Washington de un desmantelamiento total de las capacidades de enriquecimiento de Irán, sumada a la negativa de Israel de detener sus operaciones en Líbano, ha hecho que las delegaciones se levanten de la mesa.
¿El resultado? Una ‘Zona Gris’ operativa donde ambos bandos están moviendo activos hacia posiciones de ataque. Irán ha amenazado con cobrar ‘tasas de tránsito’ en moneda local a cualquier buque que no sea bloqueado por EE. UU., una provocación directa a la hegemonía del petrodólar que Washington simplemente no va a permitir.
En el terreno, Israel no está esperando a que la diplomacia reviva. Las FDI han completado lo que denominan el ‘despliegue de vanguardia’ en el sur de Líbano. El objetivo esta relacionado con la seguridad fronteriza: establecer una zona de amortiguamiento de 10 kilómetros para proteger el norte de Israel de los misiles antitanque de Hezbolá.
Pero lo más crítico es la defensa estratégica. Las baterías Arrow 3 están en alerta interceptora ante la posibilidad de un ataque balístico masivo desde suelo iraní. El Comando de la Retaguardia ha actualizado los protocolos para la población civil en Tel Aviv y Haifa. La doctrina israelí para esta fase es la de ‘Respuesta Desproporcionada’: si Irán ataca para romper el bloqueo de Ormuz, Israel probablemente apunte directamente a las infraestructuras críticas en el corazón de Teherán.”
Analicemos la inminencia. Tenemos dos detonantes simultáneos:
1. El frente naval: Si un destructor estadounidense intercepta un petrolero iraní o viceversa, la escalada será instantánea.
2. El frente libanés: Israel ha dejado claro que no detendrá sus ataques contra Hezbolá, lo que Irán usa como excusa para invalidar cualquier compromiso previo.
Estamos en el punto de mayor tensión de la ‘Operación Roaring Lion’.
La logística está lista, las reglas de enfrentamiento han sido liberadas y la ventana para la diplomacia se ha cerrado. La reanudación de los combates a gran escala parece, en este momento, una certeza estadística más que una posibilidad.
La situación está evolucionando minuto a minuto. Hay quién cree que el bloqueo en Ormuz será el disparo inicial de la Tercera Guerra Mundial.
De ser así, los Ayatolás cumplirán su sueño de ver al mundo arder.
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