El presidente de Israel, Yitzhak Herzog dio inicio a la ceremonia oficial de Yom Hazikarón, en honor a los Soldados Caídos en las Guerras de Israel y las Víctimas del Terrorismo, en el Kotel de Jerusalén. Su discurso se centró en la memoria, el sacrificio y el legado espiritual de los caídos de Israel.
Comenzando con la historia del mayor (res) Eitan Menachem Neeman, Herzog relató cómo este médico del Hospital Soroka se apresuró a salvar vidas el 7 de octubre e insistió en servir en la reserva de las FDI. Describió cómo Neeman cayó en combate cerca de Sderot tras enfrentamientos contra terroristas, y contó cómo su familia supo posteriormente que murió mientras sostenía una granada activa lanzada contra su unidad.
Herzog vinculó la historia de Neeman con un poema litúrgico recuperado de la Geniza de El Cairo, escrito por el rabino Nathan Ben Yeshúa tras la muerte de su hijo hace casi mil años, que afirma que un hilo de dolor y creación une a las generaciones. Citando el texto antiguo, Herzog mencionó las palabras “llorando, lloro” como una expresión de dolor personal entrelazado con el duelo nacional.
El Presidente ofreció una oración por las fuerzas de seguridad y los soldados de las FDI y afirmó que la nación los apoya mientras Israel continúa en plena campaña. Dijo que la guerra es una prueba nacional que se afronta con determinación y resolución, y expresó su gratitud a los miembros de las fuerzas de seguridad, los servicios de emergencia y los equipos de rescate.
Reflexionando sobre el silencio que sigue a la batalla, Herzog describió el dolor de las familias en duelo, hablando del silencio de padres, cónyuges, hijos y nietos que quedaron con la ausencia de sus seres queridos.
Se dirigió a las familias en duelo y dijo que se encuentra ante ellas “con reverencia sagrada”. Pidió permiso, en nombre de la nación, “para estar con ustedes, para acompañarlos, para llorar con ustedes”.
Herzog afirmó que el país se ha llenado de las imágenes y las palabras de los caídos, describiendo las pegatinas conmemorativas y los mensajes personales en ellas como un “canto de pegatinas, el canto de los soldados caídos”.
“Los caídos lucharon por el derecho del pueblo a llevar consigo el canto de la vida”, expresó.
Herzog destacó los escritos y las vidas de los soldados caídos, entre ellos el capitán Be’eri Hazak, el sargento mayor Adi Odeya Baruj, el sargento mayor Zejaria Pesaj Haber y el sargento primero Maher Khatar, como parte de lo que denominó “el canto de soldados”. Citó la súplica de Be’eri Hazak: “Por favor, fortalece el poder de Tus señales”, y las palabras de Adi Odeya Baruj: “Quiero que celebren la vida, no que lloren mi muerte”.
Señaló que los soldados representan a miles de hombres y mujeres caídos cuyas acciones, escritos y creaciones dejaron un legado espiritual invaluable. “La espada es una herramienta en nuestras manos, pero el espíritu es el propósito que nos guía”, dijo y enfatizó que el espíritu de la nación es por lo que Israel lucha.
Citando la canción de Arik Einstein, “Una canción después de la guerra“, Herzog afirmó que cada generación reescribe una antigua canción de soldados, y añadió que esta generación debe atreverse a soñar con el día después de la guerra: “escribir la canción que vendrá después de la guerra”.
“Esta generación merece una canción de esperanza”, recalcó.
Abordando el tema de la unidad nacional, citó las palabras del teniente Ivri Dickshtein, caído en combate, sobre levantarse juntos desde diferentes lugares como un solo pueblo. Afirmó que Israel es una nación con “una sola canción, una canción de muchas voces.”
Advirtió que la historia enseña que el peligro crece cuando las voces se silencian entre sí, mientras que la nación se eleva cuando las voces cantan juntas.
En el Kotel, donde generaciones de soldados han jurado lealtad a las FDI, Herzog hizo un llamado a jurar no olvidar jamás a los caídos y a continuar “cantando canto de la vida”.
Para finalizar, Herzog dijo que el recuerdo de los caídos debe ser una bendición y oró para que “el canto de sus vidas quede grabado en nuestros corazones, nuestras almas y nuestros espíritus por toda la eternidad”.
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