¿Hacia la guerra? Los planes secretos de Turquía para frenar a Israel

¿Es pura retórica electoral o estamos a las puertas de un choque militar inédito en el Mediterráneo?

Cuando el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, soltó la bomba de que Turquía podría ‘entrar en Israel’ igual que lo hizo en Libia o Nagorno Karabaj, el mundo miró hacia otro lado, asumiendo que era un farol. Se equivocan.

Esto ya no es solo propaganda para consumo interno. Lo que estamos viendo es un viraje geopolítico tectónico.

“Para los analistas de inteligencia militar, la pregunta no es si Turquía va a enviar tanques a las fronteras de Israel —una invasión convencional es inviable—. La verdadera amenaza es asimétrica y de proyección tecnológica.

Turquía ha convertido el norte de Chipre en un portaviones geopolítico, una base avanzada de Vehículos Aéreos No Tripulados. Cuando Erdoğan traza un paralelismo con Libia y Nagorno Karabaj, los estrategas de defensa escuchan una palabra clave: drones de ataque y guerra híbrida. En Libia, el soporte tecnológico y los asesores turcos cambiaron el curso de la guerra en semanas. En el Cáucaso, aplastaron defensas tradicionales.

Ankara ya no ve la guerra de Israel en Líbano o Siria como un conflicto ajeno; su doctrina de seguridad nacional ahora afirma que la estabilidad de Damasco y Beirut es la primera línea de defensa de la propia Turquía contra lo que denominan el expansionismo israelí.

Muchos analistas de salón cometen el error de pensar que este antiisraelismo es un capricho de las cúpulas del poder para tapar la crisis económica turca. Nada más lejos de la realidad.

En una Turquía ferozmente polarizada, donde la sociedad está fracturada en casi todo, el rechazo a la política exterior de Israel es el único pegamento social.

Desde la base islamista y conservadora que ve el conflicto como una defensa de los lugares santos del Islam, hasta la oposición laica y secular que abraza un antiimperialismo histórico de izquierdas, el consenso es total. Por eso el gobierno pudo decretar un embargo comercial absoluto sin coste político interno. Erdoğan no está inventando un sentimiento; está cabalgando una ola popular que exige mano dura.”

“Esto no siempre fue así. Durante los años 90, Ankara y Jerusalén compartían inteligencia militar profunda y entrenamientos conjuntos. Eran el eje estratégico no oficial de Occidente en la región. Pero la historia cambió.

El punto de inflexión estratégico ocurrió en 2010, con la masacre del Mavi Marmara, donde comandos israelíes mataron a diez activistas turcos en aguas internacionales.

Desde ese día, la confianza mutua murió.

Hoy, la afinidad ideológica del partido gobernante turco con la Hermandad Musulmana ha convertido a Estambul en un santuario político para facciones que Israel considera terroristas, pero que para el ciudadano común turco son combatientes de liberación. El puente histórico se ha roto por completo.”

“El verdadero peligro actual radica en el factor OTAN. Turquía alberga una de las fuerzas militares más formidables de la alianza. Un error de cálculo táctico en las costas de Chipre, un choque de aviación o un incidente de fuego cruzado en el Levante obligaría a Washington a elegir entre su aliado histórico en Oriente Medio o su pieza clave en el flanco sur de Europa.

La retórica ha dejado paso a la estrategia militar.

____________________________________________________________________________Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío

 

Ricardo Silva: