Hay un viejo cuento jasídico que dice que un alumno viajó miles de kilómetros para llegar a una Yeshivá. Venía cansado, con los pies rotos. Cuando cruzó la puerta, el maestro le preguntó: “¿A qué has venido?”. El joven, conmovido, le dijo: “Maestro, vine a buscar a Dios”.
El maestro sonrió y le dijo: “Hiciste un viaje en vano. Dios está en todas partes. Aquí has venido… a encontrarte a ti mismo”.
Pensé mucho en esta historia al leer las páginas de un libro titulado La aventura de emigrar. Un libro escrito a muchas manos por personas que, en algún momento, tomaron la decisión de dejarlo todo, hacer aliá y empezar de nuevo en Israel.
Porque cuando uno emigra, suele pensar que viaja buscando algo afuera: una oportunidad, un refugio, un nuevo comienzo en el mapa. Pero el verdadero viaje no ocurre en las oficinas de migración, ni al aprender un nuevo idioma, ni al pisar una tierra nueva.
El verdadero viaje ocurre en el espejo.
Emigrar es desarmar tu vida en un idioma para volver a armarla en otro. Es quedarte sin las certezas de siempre y descubrir, a la fuerza, de qué estás hecho realmente. Es un acto de pura resiliencia.
Por eso estas historias no son un manual de trámites; son una cartografía del alma. Nos demuestran que quienes cruzaron el océano no solo cambiaron de país… cambiaron de identidad.
Al igual que el alumno del cuento, muchos descubrieron que el destino no era solo un lugar geográfico. Habían viajado para responder a la pregunta más humana de todas: ¿quién soy yo cuando todo lo que me rodeaba ha cambiado?
Si tú también has dejado tu hogar, si también sabes lo que es empezar de cero… este libro es para ti. Porque el viaje más largo, siempre, nos lleva de vuelta a nosotros mismos.
____________________________________________________________________________Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío