Millones de judíos estadounidenses ocultan su identidad

Un estudio publicado por el Movimiento para Combatir el Antisemitismo (CAM) revela que el 57% de los judíos estadounidenses sufrieron antisemitismo el año pasado, lo que equivale a aproximadamente 3.3 millones de adultos judíos, además de unos 250,000 niños judíos que viven en hogares afectados.

La amenaza no solo afecta a los judíos estadounidenses, también se manifiesta en cambios en su comportamiento. El 38% afirmó ocultar ahora aquello que los identifica como judíos, el 32% evita publicar en línea cualquier cosa que los identifique como tales, y el 23%, aproximadamente 1.2 millones de adultos— declaró haber faltado a eventos u observancias judías por temor.

La encuesta revela además un amplio apoyo de la comunidad judía a la definición de Antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA). El 71% de los encuestados afirmó que la definición describe con precisión el antisemitismo, y más de dos tercios opinaron que debería ser adoptada por las instituciones. Solo el 4% se opuso a la definición, y el 1% se opuso firmemente.

“Estos hallazgos son un crudo recordatorio de que el antisemitismo es una realidad cotidiana para los judíos estadounidenses”, señaló Alyza D. Lewin, presidenta de Asuntos de Estados Unidos de CAM.

“Cuanto más abiertamente se manifiesta el judaísmo, mayor es la probabilidad de sufrir antisemitismo. Como resultado, no sorprende que los judíos estén cambiando su comportamiento y reconsiderando hasta qué punto expresar abiertamente su judaísmo”.

“Al mismo tiempo, las respuestas de la encuesta demuestran que los judíos apoyan de manera abrumadora la definición de la IHRA“, añadió. “Los datos son claros. El mandato es claro. Es hora de adoptar la definición de la IHRA y ponernos a trabajar para proteger la capacidad de los judíos en Estados Unidos de abrazar de manera abierta, orgullosa y segura su ascendencia, historia y herencia judía”.

La encuesta realizada a 1060 adultos judíos estadounidenses, realizada por la Dra. Ira Sheskin de la Universidad de Miami y administrada por el Centro Nacional de Investigación de Opinión de la Universidad de Chicago (NORC), documentó un patrón generalizado de exposición, ocultamiento y autocensura. El 58 % de los encuestados afirmó sentirse menos seguro que hace un año, lo que representa aproximadamente a 3.6 millones de adultos.

Los resultados revelaron que la visibilidad conlleva riesgos. El antisemitismo fue percibido con mayor intensidad por quienes viven su judaísmo de forma más abierta: el 46% de los judíos ortodoxos y el 44% de quienes participan activamente en la vida comunitaria judía, en comparación con el 17% de quienes no participan. Cuanto más abiertamente vive una persona su judaísmo, mayor es el antisemitismo que reporta haber sufrido.

CAM encargó un estudio similar en 2024, poco después de la masacre del 7 de octubre, que ofrece un punto de referencia para comprender qué ha cambiado —y qué no— para los judíos estadounidenses en los últimos dos años.

“Estos nuevos datos no hacen sino confirmar lo que ya sabemos en la comunidad judía: el antisemitismo es una amenaza que debe abordarse con la seriedad que exige una realidad tan trágica”, afirmó Aaron Keyak, ex Enviado Especial Adjunto de EE. UU. para Monitorear y Combatir el Antisemitismo y Representante Especial de CAM para Asuntos Internacionales. “Es nuestra responsabilidad no politizar este asunto y tomar medidas concretas para que los judíos estadounidenses estén más seguros”.

“Uno de los aspectos singulares del antisemitismo es que se manifiesta en forma de herradura. A medida que se extremiza tanto en la izquierda como en la derecha, los antisemitas tienden a coincidir en sus opiniones sobre los judíos, aunque discrepan en todos los demás temas políticos y de política pública”.

La hostilidad en línea sigue estando especialmente extendida. El 59% (unos 3.4 millones de adultos) afirmó haber visto contenido antisemita en internet, mientras que el 10% declaró haber recibido contenido antisemita dirigido personalmente. Casi la mitad, el 47%, afirmó haber escuchado algún estereotipo antisemita, lo que afecta a unos 2.7 millones de adultos.

El 8%, 406,000 adultos, afirmó haber sido amenazado o agredido físicamente.

El 36%, unos 2.1 millones de adultos, afirmó haber visto grafitis o actos de vandalismo antisemitas en sus cercanías y haber escuchado insultos o chistes antisemitas de compañeros de trabajo o vecinos.

El 40%, aproximadamente 2.8 millones de adultos, indicó que una persona no judía les expresó su solidaridad.

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