¿Quién financia las protestas anti Israel? La diferencia entre Europa y Latinoamérica

“En Latinoamérica no existe un “club de las 6 ONGs” manejando las marchas. Ahí el fenómeno se divide en dos motores muy distintos”

Se lo aclaro, las masivas protestas antiisraelíes que ve en las noticias… no son tan espontáneas como nos quieren hacer creer.

Un impactante informe presentado ante la mismísima Cámara de los Lores británica acaba de soltar una bomba: el 80% de todas las manifestaciones en el Reino Unido están organizadas, lideradas y coordinadas por un núcleo de tan solo SEIS organizaciones.

Pero aquí viene lo verdaderamente preocupante: el informe señala que varias de estas seis agrupaciones tienen vínculos directos con el extremismo y redes de financiamiento radical.

¿Es esto un secreto a voces en Europa? Y más importante aún… ¿está pasando lo mismo en Latinoamérica?

Vamos a los datos duros. En el Reino Unido, mover a cientos de miles de personas requiere una logística brutal. Y el informe es clarísimo: no son ciudadanos independientes agrupándose al azar. Todo pasa por un embudo controlado por una coalición fija de seis nombres:

Apréndaselos: la Campaña de Solidaridad con Palestina, Stop the War Coalition, Friends of Al-Aqsa, y la Asociación Musulmana de Gran Bretaña, entre otras.

Aquí es donde la cosa se pone tensa. Agencias de inteligencia y debates parlamentarios en Londres han puesto la lupa sobre este “núcleo duro”. ¿Por qué?

Porque fundadores y líderes de algunas de estas ONGs han sido vinculados ideológicamente con los Hermanos Musulmanes y con figuras de Hamás, organización catalogada como terrorista en el Reino Unido.

Por supuesto, estas organizaciones se defienden diciendo que son ONGs civiles y pacifistas y que todo es una campaña para criminalizar el derecho a la protesta. Pero el dato del informe sigue ahí, inamovible: 6 organizaciones controlan el 80% de la narrativa callejera.

Una centralización de poder brutal.

Ahora, crucemos el océano. ¿Se está repitiendo este mismo patrón en nuestros países? La respuesta corta es NO. Pero ojo, no porque allá las aguas estén calmadas, sino porque el juego se juega de una manera completamente diferente.

En Latinoamérica no existe un “club de las 6 ONGs” manejando las marchas. Ahí el fenómeno se divide en dos motores muy distintos.

Primero: La política local.

Las marchas antiisraelíes en la región no las financian organizaciones islámicas; las organizan los partidos políticos de izquierda, los sindicatos y los movimientos estudiantiles tradicionales.

Adoptan la causa palestina no por un tema religioso, sino como parte de su clásico discurso antiimperialista.

Segundo: La diáspora. Países como Chile tienen la comunidad palestina más grande del mundo fuera de Medio Oriente. Pero es una comunidad de perfil laico, empresarial e hiperintegrada en la política formal. No son células radicales ocultas, son ciudadanos activos.

¿Significa que Latinoamérica está libre de riesgos? Para nada.

Pero las alertas de inteligencia en Latinoamérica no están en las marchas de las calles. Están en la clandestinidad. El verdadero foco de preocupación internacional en nuestra región es la Triple Frontera o las zonas francas, donde se investiga desde hace años el lavado de dinero y las redes de financiamiento ocultas para grupos como Hezbolá. Ellos no marchan con pancartas; operan bajo la sombra económica.

Mientras que en el Reino Unido el activismo está monopolizado por una maquinaria de seis organizaciones bajo estricto escrutinio de seguridad… en Latinoamérica la protesta es un asunto de ideología política local y de una diáspora histórica. Dos realidades distintas para un mismo conflicto global.

El peligro real para Latinoamérica es la polarización importada. El riesgo de que el discurso radicalizado de Medio Oriente sea instrumentalizado por actores políticos locales para desestabilizar gobiernos o justificar violencia ideológica en las calles latinoamericanas.

​En el análisis de amenazas, la espontaneidad rara vez existe. Lo que vemos son estructuras de oportunidad.

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Ricardo Silva: