“Fue muy desagradable enterarme de que hubo un plan de asesinarme”. Einat Kranz Neiger se despide de México

Einat Kranz Neiger se despide de México.

Al cierre de su gestión, la embajadora de Israel en México reflexiona sobre tres años marcados por el 7 de octubre, un intento de asesinato en su contra y el fortalecimiento de los lazos entre ambas naciones.

Después de tres años al frente de la embajada de Israel en México, Einat Kranz Neiger concluye su misión diplomática con un balance que combina orgullo por los logros alcanzados y la memoria dolorosa de uno de los periodos más difíciles en la historia reciente de Israel. En entrevista exclusiva con Enlace Judío, la embajadora hizo un repaso de su gestión, de los desafíos regionales que enfrenta su país y de la relación —cada vez más cercana— entre israelíes y mexicanos.

Kranz Neiger, quien ya había vivido en México a finales de los años noventa durante su primera misión diplomática, describió su regreso como embajadora como “un sueño hecho realidad”. A lo largo de la conversación destacó el Tratado de Libre Comercio firmado en el año 2000 —próximo a cumplir 26 años— como un pilar del vínculo bilateral y subrayó que ambas economías son complementarias, no competitivas, lo que abre espacio para ampliar la cooperación en tecnología, manejo del agua, innovación, agricultura, medicina y ciencia.

“Tenemos muchísimo que aportar Israel a México y México a Israel”, afirmó, al tiempo que reconoció que los últimos años trajeron complicaciones a la relación bilateral. Kranz Neiger confía en que, ahora que las cosas “poco a poco se están calmando” y con un cese al fuego vigente, los conflictos vayan disminuyendo y sea posible “renovar muchas partes de esta cooperación”.

El 7 de octubre: “un trauma nacional”

La embajadora recordó el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, masacre que cumplió recientemente mil días. Kranz Neiger describió una violencia “brutal” contra familias enteras, mujeres, niños y hombres, y señaló que ese día fueron asesinadas más de 1,200 personas, más judíos que ningún otro suceso desde el Holocausto. Recordó también a las 252 personas secuestradas, algunas de las cuales permanecieron cautivas en Gaza por más de dos años: “Es un trauma nacional”, afirmó.

Asimismo, relató lo complicado que resultó ejercer la diplomacia israelí mientras su país enfrentaba simultáneamente ataques desde Gaza, el sur de Líbano y Yemen, además de los misiles disparados directamente por Irán.

Su mayor reto fue lograr que la opinión pública y las autoridades mexicanas comprendieran que Israel actuaba en legítima defensa frente a una agresión que no provocó.

Hamás, desarme y demilitarización de Gaza

Consultada sobre las condiciones para el futuro de Gaza, la embajadora señaló que, según la información que maneja, Hamás anunció que no formará parte del gobierno del territorio; sin embargo, para Israel eso “no es suficiente” —dijo, citando al canciller israelí—.

La organización debe además deponer las armas, y Gaza debe quedar completamente demilitarizada, conforme al plan impulsado por Estados Unidos:

“Ya vimos el 7 de octubre lo que pasa cuando hay armas en Gaza”, advirtió.

Irán, la amenaza que persiste

Sobre el reciente enfrentamiento directo entre Israel e Irán y el posterior entendimiento con Washington, Kranz Neiger subrayó que Teherán no ha abandonado su ambición de destruir a Israel ni su programa nuclear; Irán cuenta con más de 460 kilogramos de uranio enriquecido a alto nivel, material suficiente para fabricar cerca de once bombas nucleares, señaló.

A ello se suma su programa de misiles balísticos de largo alcance, que representa una amenaza no solo para Israel, sino para “todo el mundo libre”, incluida Europa. También mencionó que Hezbolá en el Líbano y Hamás en Gaza continúan intentando reorganizar su capacidad militar.

Un intento de asesinato en su contra

La embajadora confirmó que durante su gestión enfrentó un plan para atentar contra su vida, frustrado por las autoridades mexicanas. “Fue muy desagradable enterarme de que hubo un plan de asesinarme”, relató, al recordar que los diplomáticos israelíes son considerados un blanco por quienes buscan dañar a Israel, tanto en México como en el resto del mundo. Calificó como “un alivio muy grande” el desenlace de aquel episodio.

Comunidad judía, evangélicos y el debate sobre el antisemitismo

Kranz Neiger reconoció el papel histórico de la comunidad judía mexicana como “puente” entre ambas naciones y agradeció el respaldo de las comunidades evangélicas, a quienes considera “amigos, aliados, hermanos y hermanas”, especialmente después del 7 de octubre.

Cuestionada sobre si considera a México un país antisemita, respondió que no, aunque reconoció episodios preocupantes —uso de simbología nazi, comentarios antijudíos vinculados a la política del gobierno israelí— que atribuyó a grupos minoritarios y a la desinformación. Confía en que esas manifestaciones sean condenadas “con seriedad” para evitar que el fenómeno se expanda.

Un adiós con sabor a México

Entre risas, la embajadora habló también de lo que se lleva de México: utensilios para preparar tortillas y platillos como el mole y los chilaquiles, piezas de artesanía —talavera de Puebla, alebrijes de Oaxaca— y, sobre todo, las amistades forjadas a lo largo de sus dos misiones diplomáticas en el país:

“Son amistades y recuerdos que llevo conmigo para siempre”, dijo.

Al despedirse, Kranz Neiger reiteró su confianza en el futuro de la relación bilateral entre Israel y México:

“Siempre hemos sido amigos… hay mucho por hacer y tenemos muchísimas oportunidades para que los dos países, los dos pueblos, puedan aprovechar lo que tenemos que ofrecer los unos a los otros”.

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