¿Por qué tus peores errores son la clave para sanar? (El secreto del Rabino Twerski)

Resumen de la Parashá Devarím, Deuteronomio 1:1-3:22

El primero de Shvat (37 días antes de su fallecimiento), Moshé comienza su repetición de la Torá para toda la congregación de los Hijos de Israel, repasando los eventos ocurridos y las leyes entregadas en el transcurso del viaje de 40 años desde Egipto a Sinaí y a la Tierra Prometida, amonestando a la gente por sus fallos e iniquidades, y enlistándolos en el cumplimiento de la Torá y la observación de sus preceptos en la tierra que Di-s les está dando como herencia eterna, a la cual ingresarían luego de su muerte.

Moshé recuerda el nombramiento de jueces y magistrados para aliviar la carga de administrar justicia a la gente y enseñarles la palabra de Di-s; el viaje desde Sinaí a través del enorme y temeroso desierto; el enviado de espías y el subsiguiente rechazo de la Tierra Prometida, de manera que Di-s decretó que la toda generación del Éxodo debía perecer en el desierto. *También contra mí,*, dice Moshé, *Di-s se enojó por causa de ustedes, diciendo: Tú, tampoco, entrarás allí*.

¿Alguna vez has sentido que tus errores del pasado definen quién eres hoy? ¿Que tus caídas pesan más que tus aciertos?

Moshé lo primero que hace es recordarles… todos sus errores. Les habla de las quejas, de la falta de fe, del becerro de oro.

Cualquiera pensaría: «¡Qué forma tan dura de despedirse!». Pero el gran Rabino y psiquiatra, el Doctor Abraham Twerski, nos enseñó a ver este momento con unos ojos completamente diferentes. Unos ojos llenos de amor y psicología profunda.

El Rabino Twerski siempre decía que el mayor enemigo del ser humano no es el orgullo, sino la baja autoestima.

Cuando nos sentimos insignificantes como “saltamontes”, saboteamos nuestro propio destino.
Moisés no le habla al pueblo para humillarlo. Al contrario. Al repasar sus caídas, Moisés les está diciendo: «Miren todo lo que hicieron. Miren cuántas veces fallaron… ¡Y a pesar de todo, siguen aquí! Dios no los ha abandonado. Su potencial sigue intacto».

El Rabino Twerski nos enseñó que reconocer nuestras imperfecciones no debe llevarnos a la culpa destructiva, sino a la dignidad. Tu alma es una chispa divina. Los errores son solo la superficie, no tu esencia.

Hay una famosa analogía que el Rabino Twerski popularizó: Cómo crecen las langostas. Una langosta es un animal blando que vive dentro de un caparazón rígido. A medida que crece, el caparazón le aprieta y la hace sentir muy incómoda. ¿Qué hace la langosta? Se esconde bajo una roca, se quita el caparazón viejo y produce uno nuevo. Para crecer, necesita pasar por el dolor de la presión.

Si las langostas tuvieran médicos —decía Twerski—, les darían un antidepresivo para quitarles la incomodidad, y nunca crecerían.

Tus momentos de crisis, tus tropiezos en el desierto de tu vida, son ese caparazón que aprieta. No significan que eres un fracaso; significan que es hora de crecer.

Esta semana, al leer Devarim, haz las paces con tu historia. Dios conoce tus defectos y, aun así, cree en ti. No permitas que tus errores del pasado te oculten el brillo de tu alma. Estás hecho para grandes cosas.
Si este mensaje te ha tocado el corazón, compártelo con alguien que necesite recordar hoy cuánto vale. ¡Shabat Shalom!

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Ricardo Silva: