YEHUDA AMIJAI/ LATORREDEBABEL.WORDPRESS.COM
Sobre mi escritorio hay una piedra
sobre la que está grabado Amén,
un trozo que sobrevivió entre millares de fragmentos
de lápidas rotas en los cementerios judíos.
Y yo sé que todos estos fragmentos
integran ahora la gran bomba de tiempo judía
con el resto de trizas y trozos,
los de las tablas de la ley,
los pedazos de altares y de cruces y clavos de crucifixión oxidados
junto con trizas de utensilios domésticos
y piezas sagradas
y restos de huesos,
y zapatos
y anteojos
y órganos artificiales
y dentaduras postizas
y latas vacías de venenos letales.
Todos estos pedazos
conforman la bomba de tiempo judía hasta el final de los días,
y a pesar de que sé de todos ellos
y sé también del fin de los tiempos,
esta piedra sobre mi escritorio me da tranquilidad,
es una piedra de la verdad sin sustituto,
la más inteligente de las piedras,
piedra de una lápida rota
entera sin embargo más que ninguna.
Un testimonio de todas las cosas que por siempre fueron
y para siempre serán,
una piedra de Amén y de amor.
Amén,
Amén,
quiera Dios.