Hoy es uno de esos días de tanto dolor que el corazón se achica en el pecho…

בני משפחת ביבס הי"ד צילום: ללא

Hoy es uno de esos días de tanto dolor que el corazón se achica en el pecho y el alma no logra contener las lágrimas.

MIRTA GIACOMELLO

Hoy estamos frente a uno de los episodios que marcarán la historia del siglo XXI para siempre, así como el Holocausto marcó la del siglo pasado.

Hoy Israel recibió los cuerpos sin vida de Kfir, Ariel y su mamá Shiri y de Oded Lifshitz de 82 años. Todo maltrato perpetrado de forma tan macabra y despiadada duele y venimos viendo este espectáculo malvado y dañino desde hace varios días, desde que comenzaron a liberar rehenes.

Los vimos en las peores condiciones de desnutrición, que nos hicieron recordar los trágicos días de los campos de concentración nazis en Europa.

Pero con los niños es otra cosa. Y la mente hace preguntas que ni siquiera somos capaces de responder: ¿cuándo murieron?, ¿cómo murieron? ¿alguien mirándolos a los ojos los ejecutó ?

Ariel, Kfir, su mamá Shiri y su papá, liberado hace unos veinte días con vida, son argentinos, israelíes pero argentinos; es decir, son hermanos como tantos argentinos-israelíes que viven en nuestra nación y tantos otros que habiendo nacido aquí, eligieron volar y desarrollar sus vidas en otros lugares del planeta. Y creo que por eso duele aún más.

Y aún es más cruel sentir que esa guerra desigual que se ha desatado el 7 de octubre de 2023 en aquél lejano lugar del planeta, en Oriente Medio, a pesar de que parece tan distante, atraviesa transversalmente a Argentina. Lo que es peor, ese odio irracional del terrorismo fundamentalista islámico, viene atravesando al país desde hace más de treinta años. Desde la Mutual Israelita y la Embajada de Israel en Buenos Aires, pasando por el Fiscal Nisman (aunque éste último por razones diferentes, pero íntimamente vinculadas a los atentados) hasta Kfir y Ariel.

Y asistimos atónitos a tan deleznable espectáculo sin poder emitir una palabra de esperanza. Alguien pregunta: ¿por qué Israel libera tantos presos y el terrorismo en su devastadora perversión, entrega sólo a cuenta gotas a los rehenes? ¿Acaso todas las vidas no valen lo mismo? Pregunta difícil de responder si miramos el conflicto con ojos occidentales. Para poder atinar a dar algún tipo de respuesta no debemos olvidar que para los judíos cada vida vale lo mismo que toda la humanidad. Quien salva una vida salva al mundo entero y quien destroza una vida, destruye al mundo entero…. (algo así dice el Talmud).

O sea que Israel no especulará con este tipo de ecuaciones, a la hora de recuperar rehenes con o sin vida, pero lo que es imperioso es que vuelvan a casa. Que los vivos intenten recuperarse en compañía del amor de sus familias y para los muertos, exista un sitio que sirva de referencia, para imaginar que de ahí han ascendido a un lugar mejor.

En algo se parecen Israel y Argentina. Para nuestra Constitución Nacional, las leyes que en su consecuencia fueron dictadas y los tratados internacionales a los que nuestro país ha adherido, el valor más importante que a todo ser humano se le debe garantizar, es LA VIDA. Luego la salud y la libertad.

Y si bien Argentina no es un modelo de virtudes, puesto que estos valores se encontraron totalmente trastocados durante los últimos veinte años, cada vida perdida es un puñal que se clava en el alma de cada uno de nosotros, seres mínimos pero de buena voluntad, que tenemos la ilusión de ver que algún día estas atrocidades, por lo menos, disminuyan.

Tengo la íntima sensación de que no veré esa realidad, pero en la infinita tristeza que hoy me conmueve, abrazo a todos los judíos, a los que no conozco y sobre todo, a los que he tenido el privilegio de conocer, seres humanos de incalculable valor, que nunca vacilaron en mostrarme su hermandad e integrarme a sus vidas, con afecto y abierta amistad, aun no siendo yo judía. Quiero que sepan que hoy y siempre mi alma está con ustedes.


Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío

Enlace Judío: