Denny Michan / Ya no somos víctimas

Leo y escucho a los judíos de todo el mundo enojados e indignados con Hamás por haber entregado muertos a los niños Bibas y a su mamá.

Pero Hamás lleva décadas diciendo lo que son y lo que nos van a hacer si nos dejamos.

Y nosotros, sociedad y líderes, los hemos dejado.

Después del 7 de Octubre, los judíos del mundo estábamos en shock, sorprendidos de los sucesos de ese día.

No sabíamos qué era más impresionante: si el salvajismo y audacia de los terroristas de Hamás que transmitieron en vivo una buena parte de la barbarie, ó las fallas en el sistema de seguridad israelí que permitió que todo eso suceda, y a esa enorme escala.

De lo que sí estábamos seguros era de que el mundo, para los judíos, había cambiado y de que Israel eliminaría, ahora sí, a Hamás y a cualquier amenaza a su seguridad, sin importar la opinión de terceros.

Fast forward 17 meses después…

…el mundo judío se encuentra nuevamente consternado por la jutzpá y maldad de Hamas, de entregar rehenes demacrados y hambreados. De entregar cuerpos de bebés en ceremonias coreografiadas y preparadas para dar un gran show.

La desfachatez de entregar a esos bebés y entregar un cuerpo del que no era su madre solo para burlarse de nosotros.

La calma de hacerlo sabiendo que esos bebés fueron asfixiados con sus propias manos, y que nos íbamos a enterar.

También continuamos sorprendiéndonos de la reacción del mundo.

Un año y medio después, y ya con cese al fuego, la maquinaria propagandística islamista sigue su curso, y es difícil encontrar un concierto o evento masivo ó una pared en una ciudad en occidente donde no esté presente el discurso antisemita de “Free Palestine” o la bandera genocida que portaban los einzatsgruppen de Hamás en sus uniformes el 7 de Octubre cuando violaron en grupo a cientos de mujeres, machacaron a hombres frente a sus hijos y a los hijos frente a los padres, para después prenderles fuego juntos en una pira humana.

Pero no debería sorprendernos.

Por un lado, Israel ya no es el indefenso país de 1948, ni el diminuto ejercito de 1967, ni el underdog que vence a tres países árabes después de haber sido tomado por sorpresa en el día más sagrado del calendario hebreo.

Por otro lado, Hamás nunca ha dejado de alardear acerca de su objetivo de destruir al estado judío y masacrar a sus habitantes, por cualquier medio posible.

Lo que es inverosímil es que los líderes de Israel hayan dejado de escuchar a sus enemigos, haberse confiado de sistemas defensivos (doctrina Iron Dome), creer que lidiaban con occidentales racionales solo porque vestían traje y corbata, y permitir que el intermediario de las pláticas por los rehenes sea el mismo estado patrocinador del enemigo, Qatar.

Todo esto después de botchear la respuesta militar al peor ataque contra judíos desde el Holocausto y pasar 15 meses en Gaza perdiendo soldados, y dejando a Hamás en el poder. Demoliendo toda la franja, algunos dirán. Pero a Hamás eso no le importa. Para ellos, les estamos haciendo un favor.

En breve será reconstruida en un Dubai, con fondos árabes y europeos.

También debemos estar conscientes de que una amplia mayoría de la sociedad israelí aprobó el “deal Shalit” en 2011, cuando Netanyahu acordó liberar un soldado a cambio de 1027 terroristas palestinos, entre quienes estaba Yahya Sinwar, el mastermind de los ataques del 7 de octubre. La sociedad israelí también favorece el acuerdo actual de liberar rehenes, vivos y muertos (¡muertos!) a cambio de cientos de terroristas.

Por lo tanto, la sociedad israelí es, al menos, moralmente responsable por el suplicio y asesinato de Kfir, Ariel y Shiri Bibas, y lo será de cualquier victima que caiga por causa de alguno de los terroristas liberados en este acuerdo.

No le creímos a Hamás y tanto sociedad como gobierno somos responsables por habernos dejado y seguirlo haciendo.

Estar enojado ó triste por las acciones de Hamás es natural, pero esperado. Debemos analizar nuestras decisiones y especialmente, las de nuestros lideres, para poner y exigir responsabilidad.


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