Israel reprochó pláticas secretas de EE. UU. con Hamás en una acalorada llamada

Las preocupaciones de Israel sobre las negociaciones secretas de EEUU con Hamás estallaron en una polémica llamada el martes entre la mano derecha del primer ministro Benjamín Netanyahu y el funcionario estadounidense que lidera las conversaciones, informó Axios.

Cuando los asesores de Trump sondearon a los funcionarios israelíes a principios de febrero sobre la posibilidad de entablar un diálogo directo con Hamas, los israelíes les aconsejaron que no lo hicieran, en particular no sin condiciones previas. Israel se enteró a través de otros canales de que Estados Unidos estaba avanzando de todos modos.

Netanyahu ha evitado criticar públicamente  a Trump desde que Axios reveló las conversaciones sin precedentes entre Estados Unidos y Hamás el miércoles, y se limitó a decir que Israel había dejado clara su opinión a Estados Unidos.

Pero el confidente más cercano de Netanyahu, Ron Dermer, se mostró mucho menos comedido un día antes en una llamada con el enviado estadounidense para los rehenes, Adam Boehler, dijeron fuentes.

Las fuentes se negaron a ser identificadas debido a la sensibilidad de las conversaciones.

La llamada se produjo varias horas después de que Boehler se reuniera en Doha con Khalil al-Hayya, uno de los funcionarios políticos de mayor rango de Hamás y jefe de su equipo negociador.

Las negociaciones de Boehler en la capital catarí comenzaron la semana anterior, con una reunión con funcionarios de Hamás de menor nivel.

Las conversaciones se centraron en traer de vuelta al rehén estadounidense Edan Alexander, de 21 años, y los cuerpos de cuatro rehenes estadounidenses fallecidos, parte del mandato de Boehler como enviado de rehenes.

Pero el mensaje de Estados Unidos fue que un acuerdo de ese tipo sería de gran ayuda para Trump, quien luego presionaría para un acuerdo más amplio que podría incluir una tregua de largo plazo, un pasaje seguro fuera de Gaza para los líderes de Hamás, la liberación de todos los rehenes restantes y el fin efectivo de la guerra.

La alternativa era una renovada campaña militar israelí para destruir al grupo.

Trump y sus asesores esperaban un avance antes de su discurso ante el Congreso el martes, pero encontraron insuficiente la respuesta de Hamás.

Las conversaciones también tocaron cuestiones específicas -como el número de prisioneros palestinos que serían liberados de las cárceles israelíes a cambio del regreso seguro de Alexander– que Israel no había aceptado.

Si bien Netanyahu inicialmente desestimó la idea de que Estados Unidos realmente se sentara a negociar con Hamás, él y sus asesores se preocuparon cada vez más después de que la idea se hizo realidad, según una fuente familiarizada con él.

En lo que ambas fuentes describieron como una llamada “difícil”, Dermer se opuso a que Boehler hiciera tales propuestas sin el consentimiento de Israel.

Boehler le aseguró a Dermer que no estaba cerca de un acuerdo con Hamás y que entendía los parámetros de Israel, dijo una fuente.

Un funcionario israelí afirmó que la intensa llamada de Dermer con Boehler llevó a la Casa Blanca a reevaluar su enfoque.

Las familias de los rehenes estadounidenses presionaron a la administración Biden durante meses para que hablara directamente con Hamás y consiguiera un acuerdo por separado para liberar a sus seres queridos, según le dijeron a Axios tres familiares de rehenes.

La administración Biden no creía que esas conversaciones dieran resultados y le preocupaba legitimar a Hamás, al que Estados Unidos considera un grupo terrorista, según le dijo a Axios un exfuncionario.

El funcionario, que participó directamente en las negociaciones de Biden sobre Gaza, le dijo a Axios que la Casa Blanca sí tuvo “conversaciones de la vía 1.5”, en las que un exfuncionario estadounidense cercano a la administración habló con funcionarios de Hamás sobre la posibilidad de un acuerdo para los rehenes estadounidenses.

“Esas conversaciones no llegaron a ninguna parte porque lo que Hamás quería era un alto el fuego y prisioneros, y estaba en manos de Israel, no en las nuestras”, dijo el exasesor de Biden, argumentando que las conversaciones directas entre Estados Unidos y Hamás solo habrían complicado aún más la vía principal de las negociaciones.

Cuando el enviado de Trump, Steve Witkoff, se sumó a los esfuerzos para lograr un acuerdo sobre Gaza en los últimos días de la administración Biden, propuso reunirse directamente con Hamás para acelerar las conversaciones, pero eso finalmente no sucedió en ese momento, dijeron un funcionario israelí y un ex funcionario estadounidense.

Trump y sus asesores tuvieron una larga reunión el miércoles sobre las conversaciones con Hamás y decidieron que necesitaban enviar un mensaje público contundente.

La idea era presionar a Hamás para que hiciera concesiones y aclarar que la posición de Estados Unidos sobre el grupo no había cambiado, dijo un funcionario estadounidense.

El miércoles, poco después de reunirse con un grupo de rehenes liberados, Trump emitió un nuevo ultimátum público para que Hamás liberara a todos los rehenes restantes. “¡Esta es su última advertencia!”, escribió en Truth Social.

El jueves Trump defendió las conversaciones con Hamás como útiles para Israel porque “estamos hablando de rehenes israelíes”.

Witkoff, que tiene previsto viajar a la región a principios de la semana próxima, dijo el jueves que la liberación de Alexander es la “máxima prioridad” de la administración, y mencionó que está herido.

Dijo que “una buena acción humanitaria por parte de Hamás” con respecto a Alexander les “daría mucho capital político”, y enfatizó que había una “fecha límite” para que Hamás aceptara un acuerdo.

El enviado de Trump dijo que si Hamás no adopta un enfoque más “razonable”, “Israel va a tomar alguna medida”.

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