Joseph Hodara / Israel: ¿Dos pueblos?

La realidad israelí hoy provoca múltiples interrogantes que pretenden explicar tanto su agitada historia como redefinir los probables futuros.

La identidad de nuestro país, su cultura y su probable devenir en un conflictivo contexto regional son reiterados temas en los medios y en la pública opinión.

Algunos merecen amplia atención y otros, no menos importantes, se consideran prescindibles y marginales con el fin de preservar una
conveniente y convenida unidad nacional.

Sin embargo, la presente realidad israelí apenas admite este escenario.

Desde sus primeros pasos como país independiente, Israel debió lidiar con un sector religioso que muy poco aportó al asentamiento, a su defensa y a su reconocimiento internacional.

Al nacer el Estado, los gobiernos y la jerarquía rabínica pactaron términos de una coexistencia que acordó, entre múltiples temas, que jóvenes formados por la ortodoxia rabínica ofrecerán obligado servicio, al igual que otros, en la fuerza militar del país y que solo 400 de ellos serán anualmente liberados del servicio militar. Acuerdo que jamás fue respetado.

El resultado: la juventud ortodoxa – y en general los sectores religiosos que hoy componen casi el 20 por ciento de la población, apenas tiene activa parte en las fuerzas defensivas del país. Circunstancia que no les impide desde entonces formar parte de las coaliciones gubernamentales y por esta vía asegurar la recepción de múltiples y amplios beneficios.

Ciertamente, no pocos jóvenes religiosos se permiten a menudo conductas como ver televisión cuando visitan parientes liberales o desprenderse de algún signo externo distintivo para gozar con alguna película o recorrer calles comerciales. Pero al cabo deben respetar las decisiones familiares que incluyen a menudo la elección de pareja y la ubicación del hogar.

En estas circunstancias, el obligatorio servicio militar implica para amplios sectores de la juventud israelí la postergación de estudios académicos y de la inserción laboral.

Uno de los resultados: la probable reducción de la creatividad científica que de ordinario se manifiesta en la temprana adolescencia. Situación que hoy tiene lamentable y multiplicada presencia.

Los dos mil jóvenes muertos en el trágico 7 de octubre, los 846 soldados caídos en los múltiples combates en las fronteras del país, los
más de diez mil heridos que requieren atención médica y social, las ciudades y los kibutzim destruidos que obligaron la migración interna de la población y las decenas de rehenes, vivos y muertos, aún en Gaza: algunos resultados de las recientes confrontaciones de nuestro país con sus vecinos.

Y en llamativo contraste, la vida y las actividades en los sectores religiosos continúan sin tropiezos. En algunos casos se limitan a lamentar la muerte de soldados y vigilan que el entierro proceda conforme a los ritos tradicionales.

¿Hasta cuándo estos escenarios que hoy ponen en tela de juicio la identidad y los futuros del país conocerán estos conflictivos actores?

¿No peligra su creativo devenir cuando ellos apenas aportan a la defensa del país, a su nivel profesional y científico, y a la creativa inserción en los marcos internacionales?

Interrogantes que si no son creativamente respondidos amenazan en estos inquietos días la existencia del país al tiempo que alientan signos de una nueva diáspora cuando inquietos jóvenes profesionales se asientan en ella.


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Joseph Hodara: Joseph Hodara es un académico miembro de la Facultad de Sociología y Antropología de la Universidad Bar Ilán de Israel.