La exrehén Ilana Gritzewsky relató a The New York Times que fue agredida sexualmente a manos de terroristas palestinos durante su secuestro hacia Gaza el 7 de octubre, y que su primer recuerdo de la Franja fue despertar semidesnuda, rodeada de hombres armados.
Gritzewsky contó en una entrevista publicada este martes cómo ella y su novio Matan Zangauker —quien aún permanece como rehén— saltaron por la ventana de la habitación segura de su casa en el kibutz Nir Oz después de que terroristas palestinos dispararan a su puerta esa mañana, y huyeron en direcciones opuestas.
Señaló que los hombres armados la capturaron y la colocaron entre dos hombres en una motocicleta, con la cabeza y el rostro cubiertos.
Uno de los terroristas la manoseó por detrás, tocándole los pechos bajo la camisa y la pierna. Le presionaron la pierna contra el tubo de escape, causándole quemaduras, y perdió el conocimiento antes de cruzar a Gaza.
Cuando despertó, estaba en el suelo con siete hombres armados de pie sobre ella, con la camisa levantada con los pechos expuestos y los pantalones bajados, dijo Gritzewsky, añadiendo que no sabe qué le hicieron hasta ese momento.
Luego les dijo que estaba en su período, lo que cree que probablemente la salvó de algo peor.
“Me golpearon y me levantaron. Sentí que estaban decepcionados. Creo que nunca he estado tan agradecida por el período”, dice.
Gritzewsky dijo que “uno de sus captores la abrazó y le dijo, mientras le apuntaba con la pistola, que incluso si hubiera un trato, no la liberarían porque quería casarse con ella y tener hijos”.
Sus captores le robaron joyas y que, tras su liberación mediante un acuerdo de rehenes el 30 de noviembre de 2023, descubrió que tenía la cadera rota.
Sus captores le confirmaron que su novio Matan Zangauker también era rehén, pero no lo vio durante su cautiverio.
Ella y la madre de Matan, Einav, se han convertido en figuras centrales de las protestas antigubernamentales que exigen el regreso de los rehenes restantes.
“No estoy realmente disponible para mi propia rehabilitación, ni física ni espiritual”, dijo en la entrevista.
“Vivo con la pregunta de por qué yo y no ellos. No tengo respuesta. Pero si estoy fuera, es señal de que Dios quiso que alzara la voz para ayudar a los vivos a obtener su libertad y traer de vuelta a los muertos para un entierro digno”.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío