La impactante historia del soldado Hagay Dagan

Hagay Dagan, tiene 22 años, nació en el estado de Israel y en marzo de 2021 se enlistó en las Fuerzas de Defensa Israelíes.

 

La mañana del 7 de octubre, Hagay recibió una llamada urgente. Acudió al lugar solicitado y fue enviado a Ofakim, uno de los sitios atacados por los terroristas de Hamás.

Al llegar, Hagay y otros soldados comenzaron con la difícil labor de rescatar civiles y asegurar la zona.

El 8 de octubre, después de una noche de combates intensos, el padre de uno de los jóvenes que asistió al festival Nova pidió ayuda. El padre desesperado mostró a Hagay y a otros soldados los últimos mensajes de su hijo y su ubicación. Hagay y sus compañeros tomaron la inmediata decisión de intentar salvarlo y se dirigieron directamente hacia el lugar.

Al llegar, comenzaron a buscar sobrevivientes y después de algunos minutos, se encontraron con un grupo de terroristas, los emboscaron, y comenzó el intercambio de disparos.

El comandante de la unidad y otro soldado resultaron heridos y se refugiaron detrás de una camioneta. Quedaron solo Hagay y su compañero Beny enfrentando a los terroristas.

De pronto, se dieron cuenta que solo les quedaba un cargador. Fue cuando entendieron que su única opción para tratar de sobrevivir era avanzar y terminar la batalla lo más rápido posible. Entonces corrieron hacia los terroristas.

A Hagay le dispararon en el cuello. Cayó al suelo y sintió que se ahogaba en su propia sangre.

Su gran suerte fue que en las cercanías había agentes del Shin Bet (servicio interno de inteligencia israelí) junto con médicos reservistas que realizaban búsquedas y rescates. En la crisis, los médicos vieron a Hagay pero pensaron que estaba muerto y siguieron de largo.

Sin embargo Beny, su compañero de combate, se negó a abandonarlo.

Fue así como Hagay recibió los primeros auxilios y al ver sus heridas graves fue trasladado al Hospital Soroka. Lo operaron de emergencia.

Después de la operación Hagay fue trasladado al Hospital Sheba, donde pasó por más de seis cirugías que le salvaron la vida. Estuvo hospitalizado ocho meses, pues en el combate sufrió heridas en el brazo y cuello, además de la pérdida de memoria.

Cuando finalmente lo dieron el alta, comenzó tratamientos de rehabilitación en Beit Halojem.

Con el paso del tiempo, conoció el programa “Shorashim” de la Universidad Reichman. Debido a sus heridas Hagay no se sentía capaz de estudiar, pero de igual forma decidió intentarlo.

En un inicio se sintió como un niño en su primer día de clases, todo era nuevo y desconocido.

Desde el momento en que llegó lo acompañaron en todo momento, lo guiaron en cada paso y le dieron todas las herramientas para tener éxito.

Gracias al programa, se inscribió en la carrera de Gobierno en la Universidad Reichman y durante todo este tiempo hay una frase que ha acompañado a Hagay desde el día que lo hirieron: “Siempre está más oscuro antes del amanecer.”

De esta forma Hagay está seguro que siempre hay una forma de salir adelante y su compromiso es nunca dejarlo de intentar.

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Nadia Cattan: