“Destruyen” en video de IA la Mezquita de Al Aqsa

Un video de Inteligencia Artificial que muestra la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén fue condenado en todo el mundo árabe, informó Haaretz.

Los líderes lo calificaron de “incitación peligrosa” y urgieron a la comunidad internacional actuar con rapidez para detener tales provocaciones, exigir responsabilidades a Israel y proteger los lugares sagrados de Jerusalén conforme al derecho internacional.

El video, que se hizo viral en redes sociales esta semana, fue publicado inicialmente por el grupo fundamentalista Activistas del Monte del Templo, antes de ser compartido en otras cuentas de israelíes extremistas.

Muestra el tercer lugar más sagrado del islam envuelto en llamas, seguido de un Tercer Templo con cúpula dorada que se alza sobre los escombros,  con música dramática de fondo y la frase hebrea “El año que viene en Jerusalén… Mesías ahora”.

Funcionarios palestinos, jordanos y cataríes emitieron condenas públicas rápidas y enérgicas. En un mensaje publicado en X, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Autoridad Palestina afirmó que el video es parte de la “incitación sistemática de Israel para intensificar los ataques contra lugares sagrados cristianos e islámicos en la Jerusalén ocupada”. Advierte que el gobierno de extrema derecha se siente envalentonado para impulsar “planes expansionistas y racistas de judaización” ante la escasa respuesta internacional a la guerra en Gaza.

El ministerio pidió a la comunidad internacional tomar el video “con la máxima seriedad” y actuar con decisión “para poner fin a la agresión desenfrenada del gobierno de Israel“.

La cancillería de Catar se hizo eco de las críticas y afirmó que “rechaza rotundamente cualquier intento de alterar el estatus histórico y legal de la Mezquita de Al-Aqsa, Jerusalén o sus lugares sagrados”.

Catar reitera su apoyo inquebrantable a la causa palestina y a la resiliencia del pueblo palestino. Mantiene su compromiso con la legitimidad internacional y la solución de dos Estados, abogando por el establecimiento de un Estado palestino independiente a lo largo de las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como su capital”, decía su mensaje.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Jordania también criticó duramente el video. Un portavoz de la oficina, el embajador Sufyan Qudah, advirtió que “dicha retórica indica un mayor deterioro y escalada de la situación, y denunció los intentos de imponer nuevas realidades en los lugares sagrados islámicos y cristianos”.

Qudah reafirmó que la Mezquita de Al-Aqsa es un lugar de culto exclusivo para musulmanes y que el Waqf islámico de Jordania es la única autoridad legal con jurisdicción exclusiva sobre la gestión de Al-Haram al-Sharif y la regulación del acceso al sitio sagrado.

Esa jurisdicción se remonta a 1967, cuando el entonces ministro de Defensa de Israel, Moshé Dayán, tras la captura de Jerusalén Este durante la Guerra de los Seis Días, ordenó a las fuerzas israelíes ceder el control administrativo del recinto al Waqf designado por Jordania. Dayán también prohibió la oración judía en el lugar, una decisión que sentó las bases del frágil statu quo, según el cual los musulmanes rezan en Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, y los judíos en el Kotel.

Este statu quo ahora está siendo cuestionado abiertamente por grupos como Activistas del Monte del Templo, quienes publicaron el video original. El grupo forma parte de un movimiento paraguas de extremistas judíos que comparten el objetivo declarado de establecer el control religioso exclusivo de los judíos sobre el complejo de la Mezquita de Al-Aqsa.

Los activistas tienen un historial de acciones provocadoras, incluido otro video de IA el año pasado que provocó una airada respuesta de Hamás, que advirtió de “graves consecuencias si el gobierno de ocupación y sus colonos toman cualquier acción que dañe la mezquita y su identidad árabe-islámica”.

La influencia de estos extremistas sigue creciendo, en particular a medida que altos funcionarios israelíes les otorgan legitimidad con acciones cada vez más provocadoras. A principios de este mes, el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, realizó otra visita muy publicitada al lugar, donde fue filmado rezando, desafiando las expectativas establecidas de restringir el culto no musulmán en el recinto.

Apenas unos días después, la Policía de Israel rompió otro precedente al permitir que un grupo de unos 180 judíos visite el lugar a la vez, superando el límite habitual de 30.

Según la Administración del Monte del Templo, un grupo que defiende el derecho de los judíos a rezar en el lugar, más de 2,600 judíos visitaron las inmediaciones del sitio sagrado durante las festiviades de Pésaj, y más de 1000 ingresaron en un solo día. La organización ha declarado abiertamente su intención de revertir lo que denomina el “statu quo antijudío”.

El pasado jueves, el diputado de Hatzionut Hadatit, Tzvi Succot visitó el Monte del Templo y rezó allí abiertamente. Succot ya había enfrentado cargos por acciones similares en 2012, que posteriormente fueron retirados.

“Hace catorce años, me postré un segundo, la policía me atrapó, me arrestó y presentó cargos”, dijo Sukkot el jueves. “Llego aquí hoy con lágrimas en los ojos. Los judíos se postran, rezan, tienen un minián (cuórum judío de oración). No permiten que los árabes se acerquen a nosotros en absoluto, el Waqf no se acerca”.

Su acción provocó la condena incluso de miembros de la coalición. El ministro del Interior, Moshé Arbel, del partido Shas, dijo que la visita “contradice la ley y las directrices del Gran Rabinato“, y pidió al líder de Hatzionut Hadatit, Bezalel Smotrich, reprender a Succot.

A pesar de las reiteradas garantías del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de que “el statu quo en el Monte del Templo no ha cambiado ni cambiará”, la reciente ola de provocaciones, respaldadas por funcionarios y envalentonadas por la policía, sugiere lo contrario.

Ante crecientes tensiones regionales, los críticos advierten que la erosión de los acuerdos de larga data sobre uno de los lugares religiosos más polémicos del mundo podría tener consecuencias explosivas.

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