En noviembre de 2008, la mexicana Norma Shvartzblat Rabinovich, fue víctima de terroristas a la edad de 50 años.
Rabinovich, ciudadana mexicana, debía emigrar a Israel el 1 de diciembre para reunirse con su hijo Manuel, de 18 años, quien comenzó a estudiar en una yeshivá en B’nei Brak, y su hija Jean, de 24 años, estudiante de filosofía residente en Tel Aviv. Su hija menor, Orly, de 21 años, estudiaba en una escuela de cocina en la Ciudad de México.
Rabinovich se alojaba en la casa de Jabad-Lubavitch de Bombay, India, mientras gestionaba sus trámites de inmigración. Fue una de las seis víctimas del edificio, junto con el Rabino y su esposa, tras el allanamiento de los comandos.
Ahora, el gobierno de la India asegura que se trata de la misma organización que acabó con turistas indios hace unos días.
Empecemos por el nombre de dos estados vecinos, uno República Islámica de Pakistán, que en su nombre define cuál es su visión monocromática del mundo. Por otro lado en la República de la India, conviven el hinduismo, el jainismo, el budismo y el sijismo. Estas dos naciones son antagonistas en tolerancia religiosa.
Anoche, la India lanzó un ataque con misiles contra objetivos en Pakistán, mientras que los paquistaníes afirmaron haber derribado cinco aviones de combate indios.
Ambas potencias nucleares, India y Pakistán, intercambiaron lanzamientos de misiles, fuego de artillería e intercepciones de aviones.
El contexto, como informamos hace unos días en ENLACE JUDÍO, ocurre cuando rerroristas musulmanes que se identifican como “Resistencia de Cachemira” (TRF) se atribuyeron la responsabilidad de un ataque a tiros que mató a 25 ciudadanos indios y un ciudadano nepalí en la ciudad turística de Pahalgam, en la región de Cachemira. Los criminales preguntaron si eran musulmanes y al identificarse como turistas indios con otras creencias, fueron eliminados.
Según el gobierno de la India, la misma organización que afirma haber llevado a cabo el ataque tiene vínculos con la organización terrorista paquistaní LeT, abreviatura de Lashkar-e-Toiba, literalmente “Ejército de los Puros” que estuvo detrás del ataque terrorista de Mumbai de 2008, en donde fueron eliminadas 173 personas, entre ellas 30 extranjeros y el Centro Comunitario judío La Casa de Jabad.
Por esta razón, Nueva Delhi tiene fuertes quejas contra Islamabad, capital de Pakistán, por su patrocinio a organizaciones radicales islámicas.
Incluso antes de los acontecimientos de las últimas 24 horas, el gobierno de Narendra Modi decidió suspender el Tratado de Aguas del Indo (IWT) y cerró las represas, una medida que secó los ríos en Pakistán. Este fue un paso muy inusual incluso en términos de las tensiones existentes entre los dos vecinos, porque el tratado garantizaba la división del agua entre ellos durante 60 años. Por lo tanto, en los últimos días, Pakistán ha amenazado con que tal medida sería considerada una declaración de guerra.
Una guerra entre ambos países no es un tema menor, por hecho de que ambas son potencias nucleares. India tiene el sexto lugar en con 172 ojivas nucleares, y Pakistán está un lugar detrás con 170.
Quizá, quien podría inclinar este equilibrio es su poderoso vecino, ansioso por tener mayor protagonismo global, la República Popular China.
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