Ajarei Mot – Kedoshím (Levítico 16:1-20:27). Esta semana se leen dos porciones de la Torá.
Ajarei Mot se refiere a la muerte de Nadav y Avihu, los hijos de Aarón, quienes fallecieron por una actitud inadecuada. El Creador advierte sobre la entrada “al lugar santo” sin autorización. Sólo el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) puede, una vez al año, en Iom Kipur, entrar al cuarto más interno del Santuario para ofrendar el santo incienso – Ketoret.
Otra de las características del Día de Expiación es el azar echado sobre dos carneros para determinar cuál debe ser sacrificado y cuál debe ser llevado para cargar las fallas de Israel hacia el desierto.
La sección Kedoshím, por su parte, comienza con la frase “Serás santo, porque Yo, El Creador vuestro Señor, Soy Santo”; esto es seguido por docenas de Mitzvot (mandatos Divinos) a través de los cuales la persona buscará la santidad.
Los preceptos para este propósito incluyen: la prohibición contra idolatría, la Mitzvá de caridad, el principio de igualdad frente a la ley, Shabat, moralidad sexual, honestidad en los negocios, honor y temor a los padres, la preservación de la vida.
También en Kedoshím se menciona la base suprema de la Enseñanza Divina, esta frase que aparece en Kedoshím es: Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Más allá del importante contenido de ambas porciones, el hecho de que aparezcan juntas tiene extraordinario mensaje.
Ajarei Mot – Kedoshím /Después de la muerte – Santos.
Algunos los interpretan como después de que alguien muere, la gente siempre habla del finado de manera amable, elevando sus cualidades, como si fueran santos. Por el contrario, cuando alguien cercano, muy querido, muere generalmente nos quedamos con la sensación de que pudimos ser más amables, atentos, amorosos con ese pariente o amigo que ahora extrañamos profundamente.
En ambos casos, el mensaje es cuidar nuestras acciones hoy que estamos aquí, en vida.
Que nuestros actos permitan dejar buenas acciones, enseñanzas, impresiones positivas que permitan que las personas tengas buenos comentarios cuando ya no estemos en el mundo.
Así mismo, que las cosas que nos unen afectivamente con otros, no se queden guardadas. No dejar sin usar una frase de cariño, aliento, admiración que puede ser alimento para esa persona.
Por último, Ajarei Mot – Kedoshím, también puede referirse a que, para alcanzar un carácter superior, alejado de las debilidades humanas, es necesario poner límites, prácticamente, dejar morir el carácter defectuoso para ir en busca de la santidad. Es un camino por el cual andar, la meta es la búsqueda constante, no saberse completo.
Como Hillel dijo hace 2,000 años: “Ama a tu prójimo como a ti mismo. Esta es toda la Torá, el resto es comentario”.
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