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lunes 22 de junio de 2026
¿Por qué Dios PROHÍBE Acercarte? La Lección más dramática de la Torá

¿Por qué Dios PROHÍBE Acercarte? La Lección más dramática de la Torá

Resumen de la Parashá Ajaréi Mot-Kedoshím, Levítico 16:1-20:27
Luego de la muerte de Nadav y Avihu, Di-s advierte sobre la entrada “al lugar santo” sin autorización. Sólo el Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) puede, una vez al año, en Iom Kipur, entrar al cuarto más interno del Santuario para ofrendar el santo incienso – ketoret a Di-s.
Otra de las características del Día de Expiación es el azar echado sobre dos carneros para determinar cuál debe ser ofrendado a Di-s y cuál debe ser despachado para cargar los pecados de Israel hacia el desierto.
La parashá Ajarei también advierte sobre ofrendar korbanot (ofrendas animales o vegetales) en cualquier otro lugar excepto el Santo Templo, prohíbe el consumo de sangre, y detalla las leyes de relaciones prohibidas, prohibiendo el incesto y cualquier otra relación sexual inapropiada.
La sección Kedoshím comienza con la frase “Serás santo, porque Yo, Di-s vuestro Señor, soy santo”; esto es seguido por docenas de Mitzvot (mandatos Divinos) a través de los cuales el judío se santifica a sí mismo y se relaciona con la santidad de Di-s.
Estos incluyen: la prohibición contra idolatría, la Mitzvá de caridad, el principio de igualdad frente a la ley, Shabat, moralidad sexual, honestidad en los negocios, honor y temor a los padres, la importancia de la vida.
También en Kedoshím se encuentra la frase que el gran Rabí Akiva enseñó que se trata de un principio cardinal de la fe judía y sobre la cual Hilel dijo: “Esta es toda la Torá, el resto es comentario” – Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
¿Qué haces… cuando la vida te golpea sin aviso?
Cuando pierdes algo… o a alguien… y no entiendes por qué.
La parashá comienza con una tragedia:
la muerte de los hijos de Aarón.
Y justo después… Dios dice algo desconcertante:
“Habla a Aarón… y que no entre en cualquier momento al lugar sagrado.”
¿Por qué?
Porque incluso el dolor… tiene dirección.
En Ajaréi Mot, aprendemos que no todo acceso es inmediato.
No todo deseo es correcto.
No todo impulso es santo.
Según el Rabino Shalom Arush,
la raíz del sufrimiento humano es una:
querer controlar lo que solo Dios controla.
Queremos respuestas ya.
Queremos justicia ya.
Queremos entender todo… ahora.
Pero la Torá dice:
“No entres cuando quieras.”
Porque la verdadera cercanía a Dios…
no es impulsiva.
Es consciente. Es humilde.
Y entonces llega Kedoshím…
y cambia completamente el tono:
“Santos serán… porque Yo soy santo.”
No habla de templos.
No habla de rituales elaborados.
Habla de algo mucho más complejo:
No odiar.
No vengarte.
Amar a tu prójimo como a ti mismo.
El Rabino Shalom Arush enseña algo radical:
La santidad no está en escapar del mundo…
sino en cómo reaccionas dentro de él.
Cuando alguien te hiere…
y eliges no odiar — eso es santidad.
Cuando la vida no sale como quieres…
y aún así confías — eso es santidad.
Cuando podrías vengarte…
pero eliges soltar — eso es santidad.
Y aquí está el punto más incómodo:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
No dice: “ama al que te cae bien.”
No dice: “ama al que piensa como tú.”
Dice:
ama… incluso cuando duele.
Porque — según Arush —
cada persona que aparece en tu vida…
es enviada por Dios para pulirte.
Incluso los difíciles.
Especialmente los difíciles.
Ajaréi Mot te enseña límites.
Kedoshím te exige elevarte.
Juntas te dicen:
No todo lo que sientes debes seguir.
Pero todo lo que haces… puede ser santo.
Y tal vez hoy…
la verdadera espiritualidad no es entender a Dios…
sino confiar…
y elegir bien… cuando más cuesta.
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