Cantante sobreviviente del 7/10, acosada en Europa / Desde las calles de Israel

Yuval Raphael representa a Israel este año en Basilea en el Festival de la Cancion de Eurovision (credito de la foto: EBU).

Ya sea por el contexto de la guerra de Israel contra Hamás o porque algunas personas alojan en su interior un pequeño antisemita dormido, la realidad es que la actividad pro palestina o mejor dicho el activismo en contra de Israel, se ha extendido durante el último año en cientos de campus universitarios de Estados Unidos a través de manifestaciones, el establecimiento de campamentos de protesta, la toma de edificios y votaciones a favor del Boicot, Sanciones (BDS).

Eso sin contar con las muestras de odio en lugares públicos, como en Estambul en donde discretamente se lanzan mensajes a favor del terrorismo, en marchas llevan banderas de Hamás, pisan y escupen las banderas de Israel y Estados Unidos y enseñan a los niños a hacer lo mismo.

En Estados Unidos, el “Movimiento Popular por Gaza”, es curioso que para legitimar cualquier locura demagógica se utilicen términos como popular, pueblo, pueblo bueno. Este movimiento se ha expandido a 360 campus universitarios en 46 estados de los Estados Unidos, incluyendo manifestaciones, sentadas , huelgas, campamentos de tiendas de campaña y ocupaciones de edificios. Los principales organizadores fueron organizaciones estudiantiles de extrema izquierda: Estudiantes por la Justicia en Palestina, Voz Judía por la Paz, Socialistas Democráticos de América y Estudiantes por una Sociedad Democrática.

Otra muestra de ignorancia, es que en el fundamentalismo islámico, como el de Gaza, no existen conceptos como democracia o socialismo.

Estas organizaciones y sus expresiones no son nuevas, tienen más de una década aliándose con otros movimientos de izquierda, cuya narrativa fundamental es una variedad de visiones críticas, incluido el marxismo, el feminismo, el antirracismo, el LGBT y el activismo climático.

La exhibición de imágenes de muerte y sufrimiento palestino, que han sido prominentes en la cobertura mediática fuera de Israel, parecen legitimar las falsas acusaciones de exterminio. El aliarse con causas legítimas como el antirracismo, validan el mensaje de que efectivamente los gazatíes son la víctima e Israel el mal en la Tierra.

En general, estas manifestaciones buscan deslegitimar a Israel, aislarlo como un Estado colonialista y atribuir un estigma negativo a cualquiera que lo apoye o a cualquier judío en el mundo.

No existe de ellos ningún respecto al derecho de Israel para existir y ni siquiera para las víctimas de los criminales, como le ocurrió a la  representante de Israel en Eurovisión, Yuval Raphael, sobreviviente de la masacre del Festival Nova. Fue recibida en Basilea, Suiza, por una multitud hostil de manifestantes pro-Hamás. Ella sufrió el ataque, y no deja de ser violentada.

Desde hace años, los gobiernos israelíes parece que han tirado la tolla, cualquier cosa que se diga o haga, cualquier argumento es sospechoso, insuficiente o falso para quien ha decidido culpar a Israel.

Estamos en un mundo en donde los populistas llegan al poder, en donde las drogas son el máximo negocio, aún siendo ilegales y a costa de muchas vidas; vivimos una época en que la capacidad de atención es efímera y el exceso de información desorienta, es en este mundo en donde quizá el único espacio que tiene la gente común para sentirse importante y moralmente elevada sea culpando al judío, aunque ni siquiera puedan ubicar a Israel en el mapa.

Lo mismo pasó en la Segunda Guerra Mundial cuando el mundo negaba la existencia de las cámaras de gas y hubo que mostrar las atrocidades para que todos vieran el abismo. Por eso no debe cesar el flujo de información verídica de lo que pasa en Medio Oriente,  para que todos aquellos obsesionados en atacar a Israel, se vean así mismos, como dijo Nietzsche, “Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo también te mira ti”

Imágenes: #mediaoriente by @veoisrael


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Ricardo Silva: