Como el primer político invitado por Trump a la Casa Blanca y después de la inesperada llamada desde Washington durante su visita oficial en Hungría, Benjamín Netanyahu fortaleció su convicción de ser el hijo político primogénito y acaso único de Trump.
Ilusión que amargamente debió deshacer en estos días.
En efecto, en su tercer mes del mandato presidencial Donald Trump llegó a Arabia Saudita después de un acuerdo con los hutíes. Allí fue recibido con solemnidad y lujo como si se tratara de un venerado personaje del Islam.
En un par de días suscribió acuerdos comerciales y militares por sumas por encima de los 400 mil millones de dólares que incluyen tanto rubros comerciales como militares.
El obsequio de un lujoso y amplio avión enriqueció el personal homenaje ofrecido por Bin Salman al líder norteamericano.
Animado por estas cálidas y costosas caricias, Trump ampliamente diversificó las relaciones con los Emiratos Árabes Unidos y con Catar. Y para sorpresa del gobierno israelí amplió nexos con el nuevo líder sirio y con la figura presidencial en Turquía.
Ninguna referencia en momento alguno al nombre Netanyahu.
Ausencia que se dilató cuando Trump pidió a Steve Witkoff llegar a nuestro país con el fin de promover el rescate del norteamericano israelí Edan Alexander, cautivo en Gaza desde hace 18 meses.
Su rápida liberación es un alto homenaje ofrecido por Hamás al vanidoso morador de la Casa Blanca.
Al verificarse la liberación de Edan, su familia mostró franca y audible gratitud a Trump con total olvido de Netanyahu o de alguno de sus ministros.
Importante sucesión de hechos que parecen olvidar la oscura tragedia que desde hace meses abruma a la población de Gaza.
En efecto, la muerte de más de 60 mil de sus moradores, especialmente niños, y la masiva destrucción de universidades, hospitales y residencias constituyen hechos que no pocos sectores de Israel apenas disculpan.
Cabe esperar que al concluir la contienda con la devolución de todos los rehenes, vivos y muertos, nuestro país ofrecerá ayuda a los gazatíes con el objeto de reconstruir el territorio que hoy habitan.
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