¿Quieren una prueba más del antisemitismo globalizado?
En los últimos meses, especialmente desde el 7 de octubre, los Houtíes han cobrado notoriedad internacional por sus ataques con misiles y drones contra Israel, así como contra embarcaciones civiles en el Mar Rojo. Hace pocos días atacaron el aeropuerto Ben Gurión. Aunque no hubo víctimas fatales, el ataque obligó a cerrar el aeropuerto durante varios días y provocó que casi ninguna aerolínea —con excepción de El Al— esté volando actualmente a Israel. Esto ha causado increíbles inconvenientes y pérdidas multimillonarias al Estado judío.
Pero, ¿quiénes son los Houtíes? ¿Qué ideología representan? Y, sobre todo, ¿por qué nadie los condena?
Los Houtíes son un movimiento islamista chiita originario del norte de Yemen. Aunque no representan a toda la población del país, gobiernan hoy a unos 15 millones de personas en el norte y oeste del territorio, incluida la capital, Saná. Comenzaron como una milicia tribal y, con el respaldo de Irán, se transformaron en una fuerza militar organizada, como Hezbollah. Cuentan con unos 20,000 a 30,000 combatientes armados y un arsenal que incluye drones explosivos, misiles balísticos, misiles antibuques y tecnología militar sofisticada, gran parte de ella suministrada por Irán. Algunos de estos misiles han sido y siguen siendo utilizados contra Israel.
Uno de los símbolos más reveladores de la ideología Houtí es su bandera, que tiene un lema increíble por su contenido. Los Houtíes no ocultan este mensaje, de hecho está visible en pancartas, escuelas y edificios públicos.
ES VERDAD AUNQUE USTED NO LO CREA
Este es el texto literal que está en la bandera de los Houtíes:
Muerte a Estados Unidos
Muerte a Israel
¡Que la maldición caiga sobre los judíos!
Resulta inexplicable que una bandera no hable de libertad ni de justicia para Yemen, ni de autodeterminación. Es indignante que una bandera sea un llamado explícito al odio, a la violencia y al genocidio, dirigido no solo contra Estados Unidos e Israel, sino ¡contra todo el pueblo judío!
Aclaremos un punto básico: Yemen no tiene ninguna frontera con Israel. No existe ni existió entre ambos países conflicto territorial alguno. La capital Saná está a unos 2.000 KM de distancia de Jerusalem, como de Buenos Aires a San Pablo, Brasil. Es decir, el odio hacia Israel no surge de un conflicto bélico o de un ataque de Israel a los Houtíes ni de la guerra de Gaza. Es odio y antisemitismo en su forma mas pura e inexplicable.
Oficializado en una bandera. No creo que exista ningún otro ejemplo parecido.
Y lo más indignante: ningún organismo internacional —ni la ONU, ni el Consejo de Derechos Humanos, ni Amnistía Internacional, ni Human Rights Watch— ha condenado este lema ni su uso oficial. ¡Y tampoco se habla de esto en los principales medios de comunicación internacionales!
Hay un silencio absoluto. ENSORDECEDOR.
THE SOUND OF SILENCE
Porque es compatible con la narrativa global de condenar incondicionalmente a Israel. Porque cuando el antisemitismo viene del islamismo radical, se normaliza, se relativiza o directamente se ignora. Porque los Houtíes, como muchos otros actores islamistas, se presentan ante el mundo como víctimas del “imperialismo”, y eso basta para que se ignore su discurso de odio. Porque muchas agencias internacionales prefieren no enfrentarse a los Houtíes por temor a perder acceso a las zonas que controlan. Porque varios países europeos simpatizan con Irán o con la narrativa palestina, y el costo político de condenar a sus aliados sería demasiado alto.
Y, finalmente, porque la mayor parte del mundo simplemente no sabe lo que dice la “bandera” Houtí: no se traduce, no se publica, no se discute, no se difunde. Se ignora deliberadamente. La desinformación es cómplice.
La bandera Houtí no es una curiosidad folklórica. Es una amenaza real. Que un grupo armado adopte como lema oficial “que la maldición caiga sobre los judíos” debería ser suficiente para que el mundo entero lo condene todos los días, a viva voz y sin ambigüedad. Pero el mundo calla. ¿Por qué será?
Y AHORA ¿QUIÉN PODRA AYUDARNOS?
Recuerden este número: 1 – 2 – 3. Esta simple secuencia numérica encierra una de las promesas más poderosas y vigentes de la Torá. Se trata de Bereshit (Génesis) 12:3, cuando Dios le habla a Abraham Abinu al dejar Jarán para dirigirse a la tierra de Israel:
“Y bendeciré a los que te bendigan. Y a los que te maldigan, los maldeciré; y serán bendecidas a través de ti todas las familias de la tierra.”
Este versículo no es solo una bendición personal a Abraham. Es un principio eterno que asegura que la actitud de las naciones hacia el pueblo judío tendrá consecuencias. Quienes bendicen a Israel recibirán su bendición, y quienes lo atacan, están firmando su propia destrucción.
Hoy, los Houtíes —al igual que Hamas o Amaleq— encarnan ese odio ancestral e irracional hacia el pueblo judío. Son enemigos “suicidas”. No les importan las vidas de sus propios civiles ni el bienestar de su gente. Lo único que los motiva es un odio “bíblico” hacia Israel. Y atacan sabiendo que pagarán un precio muy alto: Israel ya ha destruido sus puertos, fábricas, instalaciones militares y otras infraestructuras clave. Pero no se detienen. Su obsesión supera todo cálculo estratégico.
SI PUEDES CONSERVAR TU CABEZA…
La semana pasada se estableció un absurdo acuerdo entre Estados Unidos y los Houtíes que confirma que el odio hacia Israel no es político ni táctico, es visceral. Nos odian no solo como estado, sino como pueblo, como religión. Odian a los judíos del mundo entero.
Ese cese al fuego entre EEUU y los Houtíes me resulta incomprensible ya que excluye a Israel, dejándolo solo en la primera línea del enfrentamiento. Un grupo terrorista de esta naturaleza no debería ser legitimado con diplomacia y acuerdos. Israel siempre esta solo y nunca está solo.
והיא שעמדה לאבותינו ולנו Esa promesa milenaria que Dios le hizo a Abraham al comienzo de nuestra historia sigue en pie hasta hoy y tiene sus propios tiempos. Es una brújula moral para medir la integridad o la hipocresía de las naciones y un escudo espiritual para nuestro pueblo. Nos recuerda que la historia está dirigida por Bore Olam, y que quien se levanta contra Israel está provocando algo mucho más grande que una nación, y tarde o temprano, recibirá lo que merece.
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