Behar-Bejukotái.Resumen de la Parashá, Levítico 25:1-27:34
En el Monte Sinaí, El Creador le transmite a Moshe las leyes del año sabático. Cada séptimo año, todo el trabajo en la tierra debe cesar, y su producto debe ser dejado libre para que lo tomen todos, tanto seres humanos como animales.
Siete ciclos sabáticos son seguidos por un quincuagésimo año, el año de jubileo, en el cual también cesa el trabajo en la tierra, todos los sirvientes son libres y las propiedades ancestrales en la Tierra de Israel vuelven a la posesión de su propietario original.
Behar también contiene leyes adicionales que regulan la venta de tierras, y las prohibiciones contra el fraude y la usura.
En la sección Bejukotái, El Creador afirma que si los Hijos de Israel observarán sus mandatos, disfrutarán de prosperidad material y vivirán seguros en su tierra. Pero también da una dura “reprimenda” advirtiendo sobre el exilio, la persecución y otros sufrimientos que les ocurrirán si abandonan su pacto con con El Creador.
Sin embargo, “Aun entonces, cuando estén en la tierra de sus enemigos, no los aborreceré ni los despreciaré como para destruirlos y anular Mi pacto con ellos; pues Yo Soy El Señor, su Di-s”.
Enseña el Rebe de Lubavitch: En el comienzo de nuestra Parshá, la Torá dice: “cuando vengáis a la tierra…descansará la tierra un Shabat para El Creador”. Esto se refiere a la mitzvá de el año sabático, que el texto detalla: “seis años sembrarás tu campo…y en el séptimo año un Shabat de Shabatón será para la tierra”.Es decir, el texto se refiere a que cuando concluya el peregrinar en el desierto y lleguen a la tierra prometida, primero vienen los seis años de trabajo, y sólo después el año sabático de Shmitá.
El orden de cómo nos presenta la Torá el tema, viene a enseñarnos cuál es el objetivo y la meta de toda la labor durante los seis años. El hombre podría pensar que el objetivo principal es el trabajo del campo durante los seis años de actividad agrícola, y el año sabático es un tema más allá de ella. Nos enseña aquí la Torá que todo el objetivo de “cuando vengáis a la tierra” y la actividad del arado y la siembra es “descansará la tierra un Shabat para Hashem”.
Es cierto que la secuencia real es en primer lugar los seis años de trabajo del campo y recién a continuación el año sabático; pero la persona debe recordar constantemente que el año sabático de Shmitá es el objetivo y la meta.
El hombre debe tener siempre presente que toda la labor de los seis años no es sino para llegar al séptimo, al año de santidad y espiritualidad. Con ese fin El Creador nos dio la Tierra de Israel, para que introduzcamos en ella santidad- el “Shabat para El Creador”- en el seno de la vida cotidiana
“Cuando vengáis a la tierra… descansará la tierra un Shabat para Hashem” (Vaikrá 28,2)
Decía el Rebe de Lubavitch: Cada Día es Shabat
En la vida cotidiana, la mayoría de las horas del día están dedicadas a temas mundanos- al trabajo, las diferentes necesidades materiales, trámites, pagos, compras, etc. Sin embargo, uno debe tener presente que el objetivo es el ‘Shabat’ – el día de la santidad.
El verdadero objetivo de toda la actividad diaria son las horas dedicadas al estudio y entendimiento los preceptos que detallan como mejorar al mundo.
El nombre de las porciones de la semana es Behar-Bejukotái. Que puede traducirse como Behar (En la montaña) y Bejukotai (En mis decretos) son dos lecturas que este año se leen juntas. Para los Comentaristas no es coincidencia.
Andar en, con, para, desde por los decretos Del Creador, se elige el ascenso, como subir a una montaña.
Cualquier ascensión requiere su esfuerzo, pero este será llevadero sin tenemos en mente la meta, la cúspide de la montaña.
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