En un panorama regional marcado por la reciente escalada de tensiones entre Israel e Irán, ambos líderes proclamaron la victoria tras 12 días de intensos enfrentamientos aéreos. El Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, reapareció públicamente después de más de una semana en la clandestinidad, celebrando lo que consideró como el triunfo de su país en la contienda. Según Khamenei, la campaña israelí “casi se había derrumbado” debido a la respuesta iraní.
Khamenei desestimó el impacto de los ataques de Estados Unidos contra las instalaciones nucleares iraníes, calificándolos de una “exageración” por parte del presidente estadounidense Donald Trump.
Además, amenazó con repetir la “bofetada” que, según él, Irán ya había infligido a las fuerzas estadounidenses en la región, refiriéndose al ataque de misiles contra una base militar en Qatar que alberga tropas estadounidenses. Si bien Washington y Doha confirmaron el ataque, lo minimizaron, señalando que fue telegrafiado de antemano y que la mayoría de los misiles fueron interceptados sin causar víctimas.
Por su parte, el Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu también celebró la victoria de su país y destacó la oportunidad de lograr una “expansión dramática” de los acuerdos de normalización con los países del Medio Oriente. Estas declaraciones coincidieron con un informe que reveló un acuerdo entre Netanyahu y Trump para poner fin a la guerra en Gaza en un plazo de dos semanas, así como para lograr que varios estados árabes firmaran acuerdos de paz con Israel.
De acuerdo con el informe, basado en información de Israel Hayom, el plan acordado entre Trump y Netanyahu contempla que Israel detenga su ofensiva militar y que Hamás libere a los 50 rehenes restantes. Posteriormente, cuatro estados árabes, incluyendo a los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, gobernarían conjuntamente la Franja de Gaza en lugar de Hamás, cuyo liderazgo sería exiliado.
Adicionalmente, los habitantes de Gaza que deseen emigrar serían acogidos por varios países no identificados.
Bajo este plan, Arabia Saudita y Siria establecerían lazos diplomáticos con Israel, y otros países árabes y musulmanes seguirían su ejemplo. A cambio, Israel expresaría su apoyo a una futura solución de dos estados, condicionada a reformas en la Autoridad Palestina. Paralelamente, Washington reconocería la soberanía israelí en algunas áreas de Cisjordania.
Cabe destacar que los aliados árabes han insistido repetidamente en que no participarán en la rehabilitación de posguerra de Gaza a menos que Israel permita que la Autoridad Palestina se establezca en la zona como parte de un camino hacia una solución de dos estados, una condición que Netanyahu ha rechazado rotundamente.
De manera similar, los líderes de Hamás han rechazado sistemáticamente las demandas de exiliarse. Además, Arabia Saudita ha condicionado el establecimiento de lazos diplomáticos con Israel al compromiso de este último con el establecimiento de un Estado palestino independiente y soberano, mientras que la posibilidad de paz con Siria ha sido un tema recurrente en los últimos meses, dado que ambos países mantienen, según informes, contactos
directos.
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