En 2011, la Guerra Civil Siria estalló como parte de la Primavera Árabe, cuando protestas pacíficas contra el régimen autoritario de Bashar al-Assad fueron brutalmente reprimidas.
Lo que comenzó como un llamado a la democracia se convirtió en un conflicto devastador que atrajo a potencias globales como Rusia y Estados Unidos, y a actores regionales como Irán y Turquía.
Grupos terroristas como ISIS y Al-Nusra aprovecharon el caos, mientras millones de sirios huyeron o murieron en una guerra que destrozó el país.
Durante más de una década, este conflicto desestabilizó el Medio Oriente, amenazando la seguridad de Israel y empoderando a enemigos como Irán y Hezbolá. Pero en diciembre de 2024, el colapso del régimen de Bashar al-Assad abrió una nueva oportunidad para la paz. Desde los ataques aéreos de Israel hasta el ascenso de Abu Mohammad al-Jolani, esta es la historia de cómo Israel protegió sus fronteras y cómo un exyihadista podría unirse al camino de los Acuerdos de Abraham.
La Guerra Civil Siria enfrentó al régimen de Assad, apoyado por Irán y Rusia, contra una oposición fragmentada de rebeldes, kurdos y yihadistas. Siria se convirtió en un campo de batalla de intereses extranjeros, con Irán usando el país para armar a Hezbolá, el grupo terrorista en Líbano que amenaza a Israel. Mientras Assad reprimía a su pueblo, grupos terroristas como ISIS y Al-Nusra aprovecharon el caos. Israel, en la frontera, enfrentó un dilema: un dictador hostil o el riesgo de un colapso que empoderara a yihadistas. Pero Israel actuó con decisión para proteger su seguridad.
Israel mantuvo la neutralidad oficial, pero no se quedó de brazos cruzados. Desde 2013, lanzó más de mil ataques aéreos para destruir armas iraníes destinadas a Hezbolá, debilitando al eje de la resistencia. También apoyó a rebeldes en el sur de Siria para frenar a Irán. Y con la Operación Good Neighbor, ayudó a miles de civiles sirios con medicinas y alimentos. Cuando Assad cayó en 2024, Israel aseguró los Altos del Golán y destruyó arsenales sirios para evitar que cayeran en manos de terroristas.
En noviembre de 2024, los rebeldes de Hayat Tahrir al-Sham, liderados por Abu Mohammad al-Jolani, lanzaron una ofensiva relámpago. En solo doce días, capturaron Damasco, y Assad huyó a Moscú. Este colapso debilitó a Irán y Hezbolá, un gran logro para la seguridad de Israel. Pero la llegada al poder de HTS, un grupo con raíces en Al-Qaeda, generó preocupación.
¿Quién es Jolani, y qué significa su liderazgo para la región?
Jolani, nacido como Ahmed al-Sharaa, fue un militante de Al-Qaeda y líder del Frente Al-Nusra. Pero desde 2016, ha intentado transformarse. Rompió con Al-Qaeda, formó HTS y gobernó Idlib con mano dura pero pragmática. Tras derrocar a Assad, prometió respetar a las minorías y afirmó que Siria no atacará a Israel. Aunque su historial genera dudas, su pragmatismo abre una puerta: ¿podría Jolani seguir el camino de los Acuerdos de Abraham?
Los Acuerdos de Abraham han transformado el Medio Oriente, uniendo a Israel con naciones árabes en paz y prosperidad. Aunque Jolani enfrenta enormes desafíos—sanciones, desconfianza y un país fracturado—su disposición a dialogar y garantizar la estabilidad podría acercarlo a este modelo.
Un acuerdo Siria- Israel no es imposible. Israel, por su parte, podría ganar un vecino estable, libre de la amenaza iraní.
La Guerra Civil Siria fue una tragedia, pero también una oportunidad. Israel demostró su compromiso con la seguridad y la humanidad, mientras que la caída de Assad abrió un nuevo capítulo.
Si Jolani elige el camino de la moderación, los Acuerdos de Abraham podrían extenderse a Siria, trayendo paz a una región que tanto la necesita. El futuro está en nuestras manos.
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