Rabino Yerahmiel Barylka / Parashat Jukat: Miriam la bienhechora del pueblo

Cuando evocamos a Miriam, se revela ante nosotros una personalidad que trasciende las facetas que le fueron atribuidas en los relatos del Pentateuco. Para comprenderla de verdad, es imprescindible acudir a fuentes posteriores que expanden y enriquecen su historia.

La Torá, en su sobriedad, apenas nos habla de ella. No menciona si la hermana de Moshé y Aarón tuvo esposo. Sin embargo, tradiciones judías y comentarios rabínicos sugieren que Hur—quien sostuvo los brazos de Moshé junto a Aarón durante la batalla contra Amalec (Éxodo 17:10-12)—podría haber sido su compañero.

El nombre “Miriam” ha sido interpretado como “amargura”, reflejo del sufrimiento del pueblo bajo la opresión egipcia. Pero otra tradición la identifica con Puá, una de las dos valientes comadronas que se negaron a obedecer el decreto del Faraón y dejaron vivir a los recién nacidos hebreos. La otra partera fue Shifrá, que según fuentes posteriores fue en realidad Yojeved, madre de Moshé, Aarón… y de la propia Miriam.

Desde niña, Miriam mostró un coraje admirable. Vigiló la canasta de su hermano Moshé flotando en el Nilo, y cuando la hija del Faraón lo encontró, fue ella quien sugirió traer a una nodriza hebrea—¡su propia madre!—para que lo amamantara, logrando así preservar su identidad.

La Guemará en Sotá 12a cita al Rabí Yosei, hijo de Rabí Janina, quien enseña que el Faraón dictó tres decretos: al principio, ordenó a las parteras que mataran solo a los varones hebreos al nacer; luego, mandó arrojar a todos los bebés hebreos al Nilo; y finalmente, extendió este decreto incluso a los niños egipcios.

Un sabio relata que Amram, padre de Moshé, al escuchar la orden del Faraón, decidió separarse de su esposa Yojeved. Su lógica era tajante: ¿para qué traer hijos al mundo si serían condenados a morir? Otros lo imitaron. Pero Miriam, con la agudeza y fuerza de una profetisa, lo confrontó: “Tu decreto es más cruel que el del Faraón. Él solo afecta a los varones. Tú, al evitar que nazcan, condenas también a las niñas. Y no solo los privas de este mundo, sino también del Mundo Venidero.”

Ante la sabiduría de su hija, Amram recapacitó y volvió con su esposa. Y todos los demás siguieron su ejemplo. La Guemará describe el emotivo momento del reencuentro matrimonial: Amram la desposó como si fuera la primera vez. La sentó en un palanquín, y Aarón y Miriam danzaron ante ella, mientras los ángeles decían: “¡Alegra, madre de hijos!” (Tehilim-Salmos 113:9).

Sotá 12b-13a continúa destacando la destreza y madurez de Miriam.

Cuando la hija del Faraón le pidió buscar a una nodriza, Miriam corrió “como una joven con la fuerza de una doncella”. Pero también fue cautelosa: ocultó su verdadera intención y no reveló que llevaría a la madre del niño.

Y así, la princesa le confió el niño a Yojeved y le dijo: “Llévate a este niño y cuídalo por mí. Yo te pagaré tu salario.” Y la mujer—la madre—tomó al niño… y lo amamantó.

Rabí Jama, hijo de Rabí Janina, dice: “La hija de Faraón está profetizando y no sabe lo que vaticina, ya que la palabra heiliji significa: Este es tuyo [ha sheliji], es decir, este es tu hijo. La siguiente parte del versículo dice: “Y te daré tu salario“. Rabí Jama, hijo de Rabí Janina, dice: “Esto enseña que con respecto a las personas justas, no sólo es así que .A. dispone que sus objetos perdidos les sean devueltos, sino que también dispone que reciban su salario, como el hijo de Yojeved le fue devuelto y ella también recibió el pago por amamantarlo“.

En otro lugar, el versículo dice con respecto a Miriam: “Entonces Miriam, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un instrumento, un pandero, y todas las mujeres la seguían con tímpanos, danzando en coro.” (Éxodo 15:20).

La Guemará pregunta: ¿Por qué se refiere a Miriam como “la hermana de Aarón” y no como la hermana de Moshé? -“Esto enseña que Miriam ya profetizaba cuando aún era hermana de Aarón solamente, es decir, antes de que naciera Moshé“. Y de niña Miriam decía: En el futuro, mi madre dará a luz a un hijo que salvará al pueblo de Israel”. Y cuando nació Moshé, toda la casa se llenó de luz. Su padre se levantó y la besó en la cabeza. Le dijo: “Hija mía, tu profecía se ha cumplido“. Y una vez que lo metieron en el río, su padre se levantó y la golpeó en la cabeza. Le dijo: “Hija mía, ¿dónde está tu profecía?” Y esto es como está escrito: “Y su hermana se paró a lo lejos, para saber qué se haría con él” (Éxodo 2:4), es decir, para saber cuál sería la resolución final de su profecía.

Esta es apenas una muestra de la manera en la que el Talmud ve a Miriam tanto como profetiza como también la salvadora de su hermano menor que lideraría el Éxodo, superando con inteligencia y decisión los decretos anti israelitas de la autoridad de Mitzraim.

Regresemos a Sotá 9b, folio en el que la mishná continúa con una lección para todos nosotros: “Y lo mismo ocurre con la recompensa de las buenas acciones; una persona es recompensada medida por medida en forma proporcional por sus acciones. Miriam esperó al niño Moshé durante una hora en la orilla del Nilo…. Por lo tanto, el pueblo judío retrasó sus viajes por el desierto durante siete días para esperarla cuando fue herida de lepra, como está escrito: “Y Miriam fue confinada fuera del campamento durante siete días; y el pueblo no se puso en camino hasta que Miriam fue traída de nuevo” (Bemidbar-Números 12:15).

Algunos puntos que deseamos destacar antes de finalizar: – El lenguaje como vehículo profético: La interpretación midráshica del término heiliji muestra cómo el texto bíblico encierra significados más allá de lo explícito, permitiendo a los sabios descubrir vislumbres de destino incluso en las palabras de una hija de faraón inconsciente de su vaticinio.

La justicia divina y la medida por medida: La devolución del niño a Yojeved junto con su salario, así como la espera del pueblo por Miriam durante su lepra como retribución por su espera en el Nilo, son ejemplos perfectos de la ética del judaísmo que nos demuestra las recompensas por las buenas acciones.

La fuerza espiritual de las mujeres: Miriam profetiza de niña, anima a las mujeres tras la travesía del mar y desafía —aunque con error— el liderazgo de su hermano. Su rol ejemplifica una espiritualidad activa y valiente.

Un episodio trágico de la vida de Miriam nos muestra nuevamente como la Torá devela los errores de los líderes, incluso cuando hubiera podido ocultarlos o simularlos tal como hasta en nuestros días tratan de hacer quienes deben informar y castigar a los trasgresores.

El relato de Bemidbar-Números 12, nos transmite que Miriam y Aarón criticaron a Moshé por su esposa extranjera y cuestionaron su autoridad. .A. castiga a Miriam con lepra, aunque luego la sana tras la intercesión de Moshé. Este episodio, que citaremos escuetamente, muestra tanto su humanidad como la seriedad del liderazgo espiritual.

“Miriam y Aarón hablaron contra Moshé a causa de la mujer cushita que había tomado: “¡Él se casó con una mujer cushita!” Dijeron: ¿Acaso .A. ha hablado solo a través de Moshé? ¿No ha hablado también a través de nosotros?“…. ¿Cómo, entonces, no temieron hablar contra mi siervo Moshé?” Aún enojado con ellos, .A. se apartó… “Allí estaba Miriam afligida con escamas blancas como la nieve“… Así que Moshé clamó al SEÑOR, diciendo: “¡Oh .A., por favor, sánala!”

Pero .A dijo a Moshé: “Si su padre le escupiera en la cara, ¿no llevaría ella su vergüenza durante siete días? Que la encierren fuera del campamento durante siete días, y luego que sea readmitida.” Así que Miriam fue encerrada fuera del campamento siete días; y el pueblo no marchó hasta que Miriam fue readmitida. Después de eso, el pueblo partió de Jatzerot y acampó en el desierto de Parán. (Sotá 9b).

El castigo que .A. infligió a Miriam por hablar en contra de Moshé, enfermándola con lepra, subraya la autoridad de Dios y la importancia de la humildad, incluso para quienes ocupan puestos de liderazgo o perciben autoridad.

Además, demuestra casi simultáneamente la justicia y la misericordia de .A., ya que el castigo de Miriam fue seguido de su restauración tras el arrepentimiento.

Muchas familias colocan en su homenaje una copa de agua junto al vaso de Eliahu el profeta durante el Seder de Pesaj, por la relación de Miriam por cuya presencia los israelitas no sufrieron sed en el desierto.

Su presencia nos acompaña todos los días en las plegarias matinales cuando leemos el Cántico del Mar.

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Yerahmiel Barylka: "Después de liderar el movimiento juvenil Ezra, a los diecisiete años de edad se inició en la educación formal, dirigiendo la Escuela Religiosa Israelita Heijal Hatorá, en Buenos Aires, luego de lo cual fue profesor del Instituto de Superior de Estudios Judaicos (Majón Lelimudey Haiadut) y dirigió las escuelas Talpiot y José Caro en Buenos Aires. Durante 11 años fue el director de la Agrupación Juvenil Ramah de la Congregación Israelita de la República Argentina en la que centenares de jóvenes tuvieron sus primeras vivencias religiosas y participaron en sus actividades educativas. Se desempeñó como Capellán de los Institutos Penales de Buenos Aires, entre 1960 y 1976, asistiendo a los internos de religión judía en sus necesidades espirituales personales y espirituales. Se trasladó a México en el año 1976 convocado para dirigir la escuela Yavne y durante su larga estadía en ese país, dirigió el Seminario de Maestros Hebreos que luego se convirtió en la Universidad Hebraica, el Centro de Estudios Judaicos (CEJ), la representación en México del Instituto Weizmann de Ciencias de Rehovot, Israel, y fue Asesor de Presidencia de la Comunidad Maguen David. Actualmente se desempeña como asesor de comunidades judías latinoamericanas y como Director General de Otot -Servicio de consultoría educativa y comunitaria especializado en las comunidades judías de habla española."