Uno de los pasajes bíblicos más perturbadores es el que habla de la futura guerra entre Israel contra un misterioso enemigo definido como “Gog, de la tierra de Magog”. Es una sección del libro de Ezequiel que ha causado cualquier cantidad de especulaciones sobre su significado, y la reciente guerra contra Irán no ha sido la excepción.
La pregunta es simple: ¿Puede identificarse a Irán como Gog? La respuesta es compleja. Depende de cómo enfoquemos el concepto de profecía.
Si lo vamos a visualizar como la predicción precisa de un evento futuro preciso, la respuesta es que no. No fue Irán quien invadió directamente a Israel, tal como Ezequiel 38:1-6 lo dice. Por cierto, allí se menciona a Persia (v. 5), pero como aliado de Gog, a quien se ubica como el príncipe de las regiones de Mesec y Tubal.
¿Dónde se encuentran esos lugares? A juzgar por la evidencia, es casi seguro que Mesec (Meshek, en el original) y Tuval son las formas adaptadas al hebreo de los pueblos que asirios y babilonios identificaron como los Mushki y los Tabal, ubicados en la zona central de Anatolia (la actual Turquía). Para las épocas del profeta Ezequiel estos grupos no eran particularmente importantes, así que muchos consideran la posibilidad de que esta fuese una manera de referirse a los escitas, que poblaban las zonas del Cáucaso un poco más al norte de la región de Anatolia.
Es imposible hacer una equiparación con los grupos humanos actuales. Lo más parecido sería imaginar una invasión turca o rusa a Israel, con el apoyo de muchas otras naciones.
Eso es justo lo que no está sucediendo, e incluso podemos decir que nunca va a suceder. Rusia no tiene la mínima intención de entrar en pleito con Israel, además de que está atrapada en la guerra con Ucrania y eso no le permite darse el lujo de abrir más frentes. Turquía, por su parte, carece de apoyo internacional. De hecho, estamos en un momento en el que es Israel quien está consolidando alianzas regionales importantes que van a ponerle un límite a las ínfulas de Erdogan por convertirse en un nuevo califa.
Pero hay otra perspectiva desde la cual sí se puede asociar a Irán como el moderno Gog de la tierra de Magog, y es la del arquetipo profético.
En abstracto, de lo que se trata Ezequiel 38 y 39 es de la guerra contra una potencia militar que se rodea de muchos aliados para tratar de destruir a Israel. Eso fue exactamente lo que hizo Irán desde la década de los años 80’s, cuando comenzó a construir lenta y pacientemente toda una red estratégica cuyo objetivo era, en el mediano plazo, integrar una pinza que pudiera asfixiar a Israel (y de paso a Arabia Saudita).
Así fue como Irán estructuró a sus proxies: Hezbollá en Líbano, el régimen de Assad en Siria, las milicias chiítas en Irak, los houthíes en Yemen, y Hamas y la Yijad Islámica en Gaza.
Lo más parecido que lograron a una invasión masiva a la tierra de Israel fue el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, muy pequeño en cuanto a sus alcances territoriales, por lo que no se le puede asemejar a la profecía bíblica.
Pero sí se le puede asemejar al arquetipo. La alianza de enemigos ahí está, la invasión y la guerra consecuente también.
Y, por supuesto, la derrota.
Al igual que Gog en el texto bíblico, el colapso iraní fue total. Las palabras del profeta Ezequiel retumban en nuestros oídos como si fueran las mismísimas noticias que todavía estábamos escuchando hace un par de semanas:
“Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel; y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha. Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie y a las fieras del campo te he dado por comida. Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice el Señor. Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo soy el Señor” (Ezequiel 39:1-6).
Salvo la perspectiva de que los soldados de Gog morirían en la tierra de Israel, todo lo demás ha ocurrido tal cual: La derrota estrambótica, las saetas (hoy en día, los misiles) derribadas, y el fuego sobre la tierra del invasor.
Muy interesante resulta que, justo después del episodio de Gog y Magog, Ezequiel continúe con la descripción de un futuro Templo en el que la presencia de D-os estará para siempre con el pueblo de Israel.
Si nos remitimos a la noción abstracta del arquetipo, se refiere a una renovación plena no sólo de Israel como lugar geográfico, sino también como conciencia e identidad.
Creo que todos estamos de acuerdo en que eso es lo que sigue para las próximas décadas. El impacto espiritual, emocional y sicológico que ha dejado esta guerra es profundo, y la manera en la que fuimos víctimas de un ataque terrorista, pero luego se obtuvo una victoria contundente contra Irán y sus aliados, es apenas el punto de partida para que el moderno Israel renueve su vocación e identidad, con efectos que se dejarán sentir durante mucho tiempo.
En muchos sentidos, estamos a punto de entrar a la etapa en la que vamos a construir un nuevo templo en una dimensión espiritual.
Un templo que existirá en el corazón de todos nosotros, aunque seamos millones.
El milagro es que, sin duda, será el mismo templo.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio