Adela Cojab es abogada y activista contra el antisemitismo -especialmente en el ámbito universitario-, y actualmente participa en el certamen de Miss Universo Israel rumbo a Miss Universo.
Nacida en México y con una carrera legal desarrollada en Estados Unidos, combina su labor jurídica con un activismo comprometido que busca ampliar su impacto desde una plataforma de visibilidad internacional.
Esta semana, Adela no solo se prepara para representar a Israel en uno de los certámenes más importantes del mundo, también reafirma su compromiso con una causa que la acompaña desde siempre: combatir el antisemitismo. Desde los tribunales hasta las pasarelas, su lucha rompe moldes y abre caminos.
Para ella, el antisemitismo no es una teoría ni una consigna: es una realidad cotidiana, legal y emocional que enfrenta en los juzgados, en las redes sociales y en la conciencia de miles. Ha llevado casos emblemáticos en Estados Unidos, pero no olvida sus raíces mexicanas ni el abismo de desconocimiento que sigue alimentando el odio en el país.
En conversación con nuestra directora May Samra, Adela reflexiona sobre las causas y consecuencias del antisemitismo, la importancia de la educación emocional y legal, su propuesta de una nueva forma de encuentro entre jóvenes de distintas comunidades, y cómo su participación en Miss Universo le ofrece una plataforma única para amplificar este mensaje y luchar contra los prejuicios antisemitas a nivel global.
La raíz del antisemitismo y la educación necesaria
Adela señala cómo, en México, el primer contacto real de un estudiante no judío con alguien de la comunidad es… ninguno. “Van a sus clases y se regresan. No hacen amigos. Y si nunca conoces a un judío, es muy fácil odiarlos”, afirma con crudeza.
A esto se suma la percepción distorsionada: “Los judíos tienen dinero, entran a los lugares como si fueran dueños de todo…” lo que conduce a que cualquier interacción que se tenga con un judío será probablemente la única. Además, “basta un solo profesor con malas intenciones para que los estudiantes salgan de la universidad creyendo que los judíos mataron a Cristo o controlan el mundo”.
Para Adela, la solución a esto es profundamente humana. “Hace falta un encuentro. No un intercambio, sino un encuentro. Que los estudiantes judíos se sienten con estudiantes de escuelas católicas privadas o internacionales. Que vean que somos las mismas personas, que comemos en los mismos lugares, que vamos a los mismos sitios”.
Ese simple gesto —compartir un día de conferencias, sentarse a dialogar, descubrirse en el otro—, dice Adela, podría transformar para siempre la forma en que se enfrentan los prejuicios antisemitas.
Activismo legal y digital
Ante estos desafíos, Adela no solo propone ideas, también actúa desde varios frentes. Además de litigar casos de antisemitismo —“todos mis casos son de antisemitismo, todititos”—, Adela ha encontrado en Instagram una herramienta pedagógica de impacto doble que le permite informar y empoderar.
“Una cosa es pelear un caso en la corte. Otra es hacer un video explicando los conceptos legales y decirle a la gente lo que está pasando”, afirma. Y los resultados son tangibles. “La gente quiere saber más. Me dicen ‘¿puedes entrenarme para demandar a la escuela de mi hijo?’ o ‘¿esto que me pasó es un caso?’”
Pero también aclara que no todo lo ofensivo es ilegal. “Si te dijeron ‘eres un nazi’, probablemente no tienes un caso”. No todo es legalmente demandable, pero sí todo es socialmente transformable si hay educación.
Activismo auténtico y cotidiano
Para Adela, el activismo no requiere grandes recursos ni habilidades especiales, sino comenzar desde lo que cada persona ya tiene a su alcance. Más allá de discursos grandilocuentes, su enfoque pone énfasis en la sinceridad y en acciones concretas que cualquier persona puede incorporar en su vida diaria para apoyar causas importantes.
A quienes quieren apoyar a Israel o combatir el antisemitismo sin saber por dónde empezar, les da un consejo poderoso: Empieza con tus propias fuerzas; “¿Das clases de yoga? Dona una mensualidad a Israel. ¿Tienes una tienda? Vende una prenda simbólica con donativo. ¿Eres psicóloga? Únete a una red de ayuda para víctimas del 7 de octubre. No tienes que salirte de lo que conoces. Solo tienes que preguntarte: ¿cómo puedo usarlo para el activismo?”
Adela insiste en que lo que más conecta no es la perfección técnica, sino la sinceridad emocional. “Antes de publicar un video, me pregunto: ¿esto es algo que yo querría escuchar?”. La mayoría de sus publicaciones virales no tienen edición profesional, solo su voz, su celular y su sala.
“La gente valora la autenticidad. Siempre acabo usando la primera toma porque es donde soy más yo. Esa energía se siente. Y eso es lo que conecta”.
Miss Universo: una plataforma para la lucha
Ahora, su activismo también se traslada a un escenario poco convencional: una pasarela internacional. Además de su trabajo como abogada y activista, Adela se prepara esta semana para competir en Miss Israel, con la posibilidad de representar al país en Miss Universo. Más que un certamen de belleza, para ella es una oportunidad única para amplificar su mensaje.
En caso de ganar, Adela Cojab se someterá a cuatro meses intensivos de preparación con entrenadores, nutricionistas y patrocinadores antes de competir a nivel internacional. Sin embargo, gane o no, considera que ese escenario la posiciona como embajadora de Israel y le brinda una plataforma desde la cual su presencia misma representa una forma de lucha contra el antisemitismo desde un lugar de visibilidad global.
Para Adela, la pasarela no está en conflicto con sus casos legales ni su activismo; al contrario, se potencian mutuamente. “Cada espacio es una oportunidad para construir puentes, derribar prejuicios y dar voz a quienes no la tienen”.
Un deseo radical: que su trabajo ya no sea necesario
Con una agenda cargada de proyectos legales, conferencias y el reto de Miss Universo, Adela Cojab también guarda un anhelo profundo. “Todos los días, antes de dormir, le pido a Dios: ‘por favor, que mi trabajo ya no se necesite. Que no haya más antisemitismo. Quítame mi empleo’”.
Mientras eso no ocurra, seguirá ahí. Como abogada, activista, mexicana, mujer, judía. Y, sobre todo, como alguien que cada día dice, como Abraham: Hineni. Aquí estoy.
Sea que gane o no la corona de Miss Israel y el paso a Miss Universo, Adela Cojab seguirá siendo una voz incansable contra el antisemitismo. Su lucha legal, su activismo y ahora su plataforma pública como posible embajadora internacional muestran que, para ella, cada escenario es una oportunidad para derribar prejuicios y educar con corazón y coraje. En sus propias palabras: “Seguiré trabajando hasta que ya no se necesite que alguien como yo defienda a mi comunidad”.
Desde Enlace Judío, le deseamos a Adela el mayor de los éxitos en su participación en Miss Israel. Más allá de la competencia, reconocemos su valentía al usar cada plataforma —sea una corte, una red social o una pasarela internacional— para defender sus convicciones y tender puentes entre comunidades.
Que su voz siga abriendo caminos, inspirando a nuevas generaciones y demostrando que el activismo también puede desfilar con dignidad y propósito.
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