De tribunales a pasarelas, de Nueva York a Tel Aviv, Adela Cojab redefine lo que significa ser una mujer moderna. Mexicana, judía, abogada, activista y ahora tercer finalista del certamen Miss Universo Israel 2025, Adela Cojab no solo conquistó al jurado: también rompió estereotipos y tocó corazones e ideas.
La joven abogada, nacida en México y criada en Estados Unidos, participó por primera vez en un certamen de belleza, sin tener experiencia en modelaje. Aun así, se posicionó entre las tres finalistas y ganó tres de los cinco galardones especiales: “Mejor entrevista”, “Liderazgo e impacto comunitario” y “Miss Simpatía”, además del voto popular.
“Llegué sin expectativas, compitiendo con modelos profesionales. Jamás imaginé estar en el top tres”, nos compartió en la entrevista.
Sin embargo, Adela Cojab no es ajena a los escenarios ni a la exposición pública. Con formación en Derecho y un historial sólido de activismo contra el antisemitismo, ha participado en foros, universidades y medios internacionales. Su paso por el certamen no fue una pausa, sino una expansión de su causa.
“Miss Universo no es solo belleza. Es carácter, es liderazgo, es cómo manejas el conflicto. Es una celebración de la mujer completa. Es una celebración de todo lo que somos las mujeres modernas”, declaró.
Durante la competencia, Adela no solo enfrentó el desgaste físico de largas jornadas en tacones y sesiones extenuantes, sino que también puso a prueba su temple. Aunque el cansancio era generalizado, destacó por su actitud respetuosa con el equipo detrás del escenario —algo que no todas las concursantes mantuvieron. Esa compostura no pasó desapercibida: según los jueces, su trato considerado fue un factor que jugó a su favor.
Adela Cojab y la historia de su vestido blanco
Entre tacones, política y activismo
Lejos de dejar su activismo de lado, Cojab lo integró en su narrativa. En la ronda final del concurso, al ser preguntada sobre qué significa ser una mujer moderna, respondió:
“Si quieres saberlo, ve este escenario. Aquí hay emprendedoras, diseñadoras, científicas de datos… Todas nosotras representamos a la mujer moderna.”
Con esa respuesta, Adela Cojab dejó un mensaje claro: ser una mujer moderna también es fuerza, inteligencia, agallas y hasta activismo. No se trata solo de lucir bien en el escenario, sino de tener algo que decir y el coraje para decirlo. Su paso por el certamen fue más que una competencia de estética: fue una plataforma para visibilizar causas, romper estereotipos y demostrar que la fuerza femenina puede habitar todos los escenarios, desde una pasarela hasta un tribunal.
Adela Cojab con su abuelo en México
Ya en entrevista con Enlace Judío, profundizó sobre su labor como activista y abordó sin rodeos temas álgidos como el antisemitismo global, la guerra en Gaza y el reciente reconocimiento del Estado palestino por algunos gobiernos europeos.
Reafirmó su compromiso con el uso del Derecho como herramienta para enfrentar el odio:
“Los judíos tenemos derechos, pero no los hemos usado al nivel que debemos. En EE.UU. ya estamos llevando casos legales, y eso debe ocurrir también en Europa.”
En cuanto a la guerra en Gaza, fue enfática:
“Para mí como activista lo más importante es decirle al mundo que esto no es culpa de Israel… sino que Hamás toma los recursos que se envían como ayuda humanitaria y los revende… Una bolsa de harina la están vendiendo por 60 dólares…”
Una voz para nuevas generaciones
Adela Cojab es también un puente entre culturas: mexicana de nacimiento, estadounidense de crianza, representante de Tel Aviv y figura influyente en redes entre jóvenes judíos y latinos. Su rol como “Miss Tel Aviv” le otorgó gran exposición, y aunque continuará con entrevistas y acciones de impacto social, su verdadera prioridad es su carrera como abogada.
“Ganar tercer lugar fue el mejor resultado. Tengo la plataforma, puedo hablar, pero no tengo que dejar mi vida ni mi activismo”.
Cojab representa a una nueva generación de mujeres que no piden permiso para combinar causas, escenarios y convicciones. Participar en Miss Universo Israel no fue una pausa en su carrera como abogada, sino una declaración de principios: la belleza también argumenta, lidera y transforma.
Con una combinación única de elegancia, belleza, inteligencia y compromiso social, Adela Cojab demostró que ser mujer moderna va más allá de la imagen: es ejercer liderazgo, afrontar desafíos y usar la voz para generar impacto. Su presencia en el certamen rompió esquemas y reafirmó que el activismo puede –y debe– convivir con la visibilidad pública, transformando plataformas de belleza en tribunas de cambio y conciencia.
Adela Cojab, ahora y de niña, en la escalera de casa de sus abuelos
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío