El mundo ha cambiado radicalmente desde que terminó la Segunda Guerra Mundial. De los escombros de una Europa que todavía en 1914 seguía gobernada por monarquías, se levantó un nuevo orden político y económico que, durante el resto del siglo XX, giró en torno a la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Uno de los experimentos más interesantes comenzó con el Mercado Común Europeo, y desde ahí empezó la exploración de las ventajas que podrían ofrecer amplias regiones internacionales de colaboración comercial.
Irving Gatell nos explica el papel que juegan los Acuerdos de Abraham, que no son sino el proyecto más moderno y ambicioso que se haya gestado hasta la fecha.
La posibilidad de reconstruir al Medio Oriente desde un paradigma comercial moderno no se limita a los alcances locales en esa región, sino que puede ser el parte aguas en la evolución económica global del siglo XXI.
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