Un juez autorizó revelar que Tamar Gershoni, residente de Tel Aviv y activista de la oposición, es la mujer acusada de planear el asesinato del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.
Gershoni fue acusada formalmente la semana pasada de intento de conspiración para cometer un acto de terrorismo y homicidio agravado.
Según la acusación, Gershoni, a quien recientemente se le diagnosticó una grave enfermedad, decidió asesinar al primer ministro en lo que consideró un acto de autosacrificio por oponerse al gobierno, creyendo que tal acción ayudaría a “salvar el Estado de Israel“.
La fiscalía alega que, a finales de junio, Gershoni se reunió con un compañero manifestante en su domicilio, le contó su plan y le solicitó ayuda.
Él se negó e intentó disuadirla, pidiendo tiempo para retrasar la ejecución del plan.
En una reunión posterior, supuestamente le pidió ayuda para conseguir un lanzacohetes para el asesinato y para recabar información sobre los movimientos y el equipo de seguridad del primer ministro.
Durante estas reuniones, Gershoni se aseguró de que no se llevaran teléfonos a la sala.
El activista, incapaz de disuadirla, contactó con un abogado, quien alertó a las autoridades de seguridad. Se abrió una investigación que finalmente culminó en la acusación formal.
Junto con la acusación formal, la fiscalía solicitó que Gershoni permaneciera bajo arresto domiciliario hasta que finalizara el proceso judicial.
En la moción, la fiscalía citó su disposición a morir como “shahid” (mártir) y sacrificarse por la causa.
“Trágicamente, la enfermedad que la llevó a idear este plan para asesinar al Primer Ministro y así quitarse la vida, similar a ‘déjame morir con los filisteos’, aún existe, y por lo tanto, el riesgo de que vuelva a intentar llevar a cabo el plan contra el primer ministro u otros funcionarios del gobierno sigue siendo real e indica un alto nivel de peligro”, concluyó la moción.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío