FDI eliminan a secuestrador de Yarden Bibas

El nombre de Yarden Bibas se convirtió en símbolo del dolor israelí.

Un padre arrancado de su familia en el brutal ataque del 7 de octubre, junto con su esposa y sus dos pequeños hijos, Ariel de 4 años y Kfir, de apenas 9 meses. La imagen de ese bebé pelirrojo en brazos de su madre recorrió el mundo, recordándonos la barbarie de Hamás.

Hoy, la historia da un giro: uno de los terroristas que participó en el secuestro de Yarden Bibas fue eliminado por el ejército israelí. La noticia no es solo militar: es un mensaje. Un mensaje que dice que Israel no olvida, que la justicia puede tardar, pero llega.

“Una pequeña parte de mi cierre ocurrió hoy”, dijo Yarden Bibas en un comunicado, agradeciendo a las fuerzas de seguridad. “Gracias a ustedes, no podrá hacerle daño a nadie más”.

Agregó que todavía espera un mayor cierre con el regreso de sus amigos, los gemelos David y Ariel Cunio, quienes aún se encuentran cautivos, así como de los otros 48 rehenes que aún siguen en manos de terroristas, de los cuales 28 han sido declarados muertos.

El hombre eliminado, Jihad Kamal Salem Najjar no era un combatiente, no era un “resistente”, como intentan maquillar algunos medios. Fue el secuetrador que se llevó a Yarden a Gaza, sacándolo de su hogar en Nir Oz.

Un criminal que usó a menores de edad como botín de guerra.

Los cuerpos de la familia Bibas se entregaron en una muy enferma y retorcida ceremonia de culto a la muerte, con música, cantos, discursos y niños bailando frente a los feretros.

La eliminación de este terrorista no borra el sufrimiento de la familia Bibas, pero sí deja una certeza: quienes participaron en aquella masacre, quienes secuestraron inocentes, no tendrán impunidad.

Los Bibas han sido la imagen del dolor que ha marcado a la sociedad israelí, eran la esperanza de que en sus captores hubiera un poco de cordura, de humanidad, para regresarlos con vida. Pero esperaron hasta el último momento para entregar cuerpos, según ellos porque murieron en un ataque aéreo, cuando en verdad, fueron despedazados por las manos de sus captores.

También medios árabes informan que Israel eliminó a Asan Salut, en el centro de la Franja de Gaza. Salut habló en el podio durante la ceremonia de liberación de los tres rehenes: Eli Sharabi, Uri Levy y Oded Ben Ami. Una de sus frases, que se hizo famosa en los medios árabes, fue: “Caeremos con nuestras espadas y no permitiremos que nadie nos coaccione”. Rendirse es para ellos coacción, es el culto a la muerte.

Esta es la diferencia entre ambos mundos, la historia de los Bibas aún duele a Israel, pero en Gaza se pueden sacrificar a cientos a miles de sus hijos, porque prefieren abrazar la muerte, antes que aceptar la derrota.

Hoy la justicia alcanzó a un criminal, pero la verdadera justicia será cuando todos los rehenes vuelvan a casa.


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Ricardo Silva: